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Pasaporte para León

Pasaporte para León

OPINIóN IR

29/04/2020 A A
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Pasaporte para León
La sequía poblacional de esta provincia es escandalosa. No es cosa de consultar estadísticas. Basta ver las calles con los negocios fallidos; entrar en los pueblos; preguntar a las familias por sus hijos. Que la Junta sea, posiblemente, la mayor empresa de León, es penoso. Ha bastado para cerrar la minería, para que tengamos las peores carreteras, y un tren yugulado en Pajares. Su sentido es poner trabas, tasas, informes, permisos, trámites... que dificultan la diligencia en la creación de empresas. Respetar a esta tierra es respetar su sentir, su manera de vivir y su forma de hablar. El leísmo, laísmo y la mala utilización de ciertas formas verbales de Valladolid, ya empiezan a escucharse aquí, mientras nuestro léxico y tradiciones se marginan. El paradigma de la colonización castellanista son la Fundación Villalar y sus episódicas publicaciones. Así pues, hay gente de León y otra, por haber de todo. Veamos.

Si un carpintero necesita una garlopa que no está a su alcance dirá «guaje, tráeme la bicha» o «de la que vas, me traes la bicha». Si le cae en un pie, dirá que se «ha mancado». Si tu abuelo salía a la puerta de casa, con la tartera de sopas de ajo, al amanecer, eres del Páramo. Y si te gustan es que «te prestan». Por supuesto, sabrás lo que es un filandón, una facendera o un concejo. Y que hay que «apañar» castañas para el «magosto». ¿No has escuchado que «al invierno no se lo come el lobo?». En Pucela dirían no se le come. Menos fuerte, pero más astuto que el lobato, es el «raposo». Cuando en Asturias orbaya, en Castilla llueve y aquí «pintea». Y si nieva caen «falampos» o «falispas». Y el viento «bufa». Si estando en calma, ves venir una chusma, es que llega «la jarapundia». Por cierto «paisano» o «paisana» puede ser cualquiera, no afecta ser del mismo lugar. A veces calzan «madreñas», que aún se venden en La Casa del Labrador, aparte de muchos «telares» más. Por raro que parezca en León hay «negrillos» –autóctonos, claro–. El buen entendedor sabe que al gato «gocito» se le escaldó el hocico y que el piercing, nació en León, cuando a las vacas les pusieron el «ñarigón». Piensas que estoy «como un cencerro», pero hasta «un rapaz lo sabe». Si andas jodido te dirán que «estás apañao». Si comes carne de «gocho» vas ponerte como un «trullo». Si has pillado algo,de lo dicho,ahora viene la reválida, para presumir de leonés. Ahí va: «Pues resulta que a Joaquín se le cayó la moral y se la tuvimos que subir con una estaca». Bueno, «marcho». Dejo la puerta «trancada». No vaya nadie a «jispiar» tras los visillos.
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