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Partidos y administraciones

Partidos y administraciones

OPINIóN IR

07/04/2016 A A
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Partidos y administraciones
La exigencia del partido de Albert Rivera de ahorrar en las administraciones públicas es una propuesta poco madura tal y como se ha planteado. Ha generado un debate amplio en el país a cuenta de la propuesta de eliminar las diputaciones. Sin embargo los miembros de ese partido continúan esgrimiendo razones que se podrían aplicar a cualquier otra administración, como el alto gasto en personal o la opacidad. Cualquier entidad que sea prestadora directa de servicios tendrá un alto gasto en nóminas, puesto que no hay otra forma de cumplir ese cometido. En consecuencia no se ha justificado por qué se debe suprimir las diputaciones y no, por ejemplo, las comunidades autónomas, que son tan opacas como las primeras. Sin embargo lo que sí sabemos es que las autonomías multiprovinciales son ineficientes y creadoras de desigualdad entre los ciudadanos. Y lo son más cuanto más grande es la autonomía. ¿No sería mejor convertir en autonomías las diputaciones, y eliminar ese escalón tal y como está concebido en la actualidad?

Por otra parte se habla de suprimir indiscriminadamente ayuntamientos, como si todos fuesen lo mismo. Nada más lejos de la realidad. En los microayuntamientos (menos de 500 habitantes) los gastos del secretario y la administración se llevan gran parte del presupuesto, por lo que sí sería lógico fusionar estas entidades hasta alcanzar una dimensión mínima de 1.000 habitantes al menos. El proceso debería repetirse tantas veces como fuese necesario cuando la pérdida de población obligase a ello. Sin embargo en estas corporaciones los gastos del alcalde, los concejales y los grupos políticos son mínimos, por lo que no se puede atribuir por ese lado falta de eficiencia a la institución.

Donde realmente está sobredimensionado el gasto es en las ciudades a partir de 50.000 habitantes. Esto sucede porque en las últimas décadas han crecido hasta absorber física y funcionalmente a los pueblos de alrededor sin que desaparezcan sus ayuntamientos. Es en estas aglomeraciones urbanas donde encontramos casos como los de Valladolid y Laguna de Duero, Salamanca y Santa Marta de Tormes, Santander y Maliaño, Coruña y Perillo, o León y San Andrés del Rabanedo, ayuntamientos contiguos que forman parte de la misma ciudad. Es ahí donde el gasto en concejales, grupos políticos y gastos duplicados se dispara.

No hay un organismo más fragmentado que el municipal ni uno más coherente con las especificidades del territorio que las diputaciones. Por eso la propuesta de reforma de la administración debe hacerse con criterios más rigurosos y meditados.
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