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Páramo del Sil y Primout

Páramo del Sil y Primout

OPINIóN IR

19/02/2021 A A
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Páramo del Sil y Primout
El otoño avanzaba. Las nubes sin permiso se espesaban. El destacado, afamado magosto de Páramo del Sil también. Mi conversación con Ángel Calvo Fernández, veterano alcalde, iba en aumento. Es más, proseguiría en otras ocasiones y lugares. La misma se centraba en un pasado muy lejano, entre asesinatos, encarcelamientos, miserias, persecuciones, muchas, y tráfagos. La madre del futuro alcalde, una adolescente entonces era quien en torno a 1943-47 le acercaba a diario la leche de las vacas familiares a la familia del futuro poeta Ángel González, llegada allí, al pueblo berciano, para acompañar a su hermana Maruja, maestra desterrada por el franquismo obligándola a ejercer en Páramo donde lo hizo tres años ( los acompañaba su madre también) mientras el poeta lo hizo también durante dos meses en la aldea cercana, hoy vacía, de Primout, sustituyendo a una maestra.

Con inquietud familiar y social la madre del futuro poeta la recibía con cariño a la puerta de la casa cuando iba a llevarles la leche recordándole siempre que si no había nadie dejase en la puerta de la casa la lechera, pero que no entrase nunca pues como su hijo, Ángel, padecía de tisis podía contagiarse. Este es el primer recuerdo que Ángel Calvo, el infatigable alcalde de Páramo, alberga relativo al poeta en aquella época, nada majestuosa, enormemente cruel reprobable, dramática, penosa. Lógicamente se lo relató su propia familia. Considerables años después yo tuve conocimiento por el propio alcalde de que existió un primer encuentro entre ambos durante tres días con motivo del rodaje del documental ‘Esta es mi tierra’. El poeta Premio Príncipe de Asturias 1985 y destacado miembro de la Generación del 50 junto con el Premio Cervantes Antonio Gamoneda (me refiero a Ángel González) se ha sentido muy agradecido siempre a Páramo del Sil porque su clima seco, la ventana de su habitación abierta a un coro de pardales y pinzones, la arboleda cercana, permitiéndole leer y leer poesía al tiempo que hacer sus pinitos como poeta y su vida tranquila le ha proporcionado la sanación.

En la memoria de Páramo sucede, pasa el tiempo, sí, pero no la atracción por Ángel González. De ahí que el Crie (Centro rural de innovación educativa) se nomine en su honor Ángel González y se haya construido en la casa donde vivía éste en su estadía allí y que, además, se haya creado el Premio de Poesía Ángel González, habiéndose invitado a su viuda, Susana Rivera, a presidir la entrega de los premios, labor desempeñada por su amigo Antonio Gamoneda al no poder asistir ella, quien acudió con posterioridad, visitando ambas localidades acompañada por el alcalde. Y todavía existe más: en la actualidad el Ayuntamiento de Páramo se halla remozando la casa en la que él impartió algunas clases en el deshabitado Primout. Se trata de un albergue de montaña cuyo nombre será ‘Albergue de montaña Ángel González’. En adelante quienes se dirijan al Pico Catoute o a la braña de La Campona ya les aguarda un refugio donde guarecerse de la intemperie, compartir bebida o medias o enteras raciones y planificar otras obsedentes rutas o aspiraciones.

Por último, nadie puede dudar de la remembranza viva siempre del poeta Ángel González sobre Páramo. Su memoria en este sentido nunca lo ha abandonado. La mínima duda desaparece cuando Ángel Calvo, el alcalde, nos transfiere sus palabras al pasar delante del Crie actual, en cuya vivienda se instaló en el pasado con su familia (debajo se encontraba la escuela) al venir a grabar el reportaje mencionado: «¿Ves ese balcón? Era mi habitación. Tenía que estar día y noche abierto para que entrase el aire puro y seco de Páramo y saliese la tuberculosis». Y salió, en efecto. Bien merecido lo tenía. Una persona que padece el sufrimiento, la venganza, la injusticia y otras cosas horribles y no obstante no guarda rencor, defiende la paz, la convivencia, el perdón o la fratría lo merece muy mucho: «La fratricida contienda solo hemos de recordarla para que no se vuelva a repetir». Loado sea Ángel González, muerto el 12 de enero de 2008 en Madrid. Sit terra tibi.
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