Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
Para pecados veniales

Para pecados veniales

A LA CONTRA IR

Ampliar imagen
| 22/05/2019 A A
Imprimir
Para pecados veniales
Llegaban las confesiones por Semana Santa y había colas en los dos confesionarios de las iglesias de los pueblos y, ante la emergencia, con una silla para el cura, un reclinatorio para el pecador y una celosía en medio se improvisaban confesionarios en el exterior de la iglesia;así lo captó Cristina García Rodero en una de esas fotos que la hicieron única.

Pasaron los tiempos. Ya no hay colas. Los confesionarios de nuestros pueblos tienen menos ocupación que el diccionario de María Moliner en casa de Belén Esteban, un día los juntaron para barnizarlos y allí quedaron porque no se iban a usar los dos a la vez.

– ¿No hay pecados?

– Ahí no me meto.

Un día al inolvidable don Santos se le olvidó confesar y a la hora de la comunión las feligresas –por encima de los 80 en general– no se acercaban a comulgar. Les preguntó extrañado.

– No nos ha confesado, se le olvidó esta semana.

– A comulgar, que de vuestros pecados respondo yo.

Mira la imagen de nuestro García Rodero particular, Mauri.

– ¿Qué no corresponde a la imagen?

La silla, claro. Deberían ‘los penitentes’ arrodillarse en la madera del confesionario, pero ya no están para esos esfuerzos, bien se han ganado la comodidad de la silla; que de sus pecados, respondo yo.
Volver arriba
Newsletter