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Osadía existencial

Osadía existencial

OPINIóN IR

31/03/2021 A A
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Osadía existencial
Nadie se extrañe ni alarme con el título de este artículo. Nadie especule sobre él. No, ni por fin me he explicado el absurdo de la existencia ni he dejado de sentirlo. No, lo titulo así porque aún a esta hora en que empiezo a escribirlo, mañana del lunes, no sé a ciencia cierta si, en realidad, existo o no.

La verdad es que podría decirme, si no tuviera cierta conmiseración conmigo mismo, que mantengo esta concreta duda existencial de hoy por más que merecida, justa por haber forzado mi vivir hasta la temeridad que representó dejarme seducir por la esperanza de que algunos personajes políticos patrios hubiesen enmendado sus modos o maneras.

¿A quién se le ocurre, sin obligatoriedad profesional alguna, trepanarse el cráneo y atizarse directamente en el cerebro las declaraciones judiciales de, entre otros, Aznar, Rajoy y Trillo en el juicio por la caja b del PP y los papeles de Bárcenas que se celebra en la Audiencia Nacional.

¡Ah, iluso de mí!, qué lástima no haber visto antes la película de Mick Jackson, ‘Negación’, basada en el juicio por la demanda interpuesta en 1996 por el famoso periodista e historiador admirador de Hitler, David Irving, contra la historiadora norteamericana Deborah E. Lipstadt que lo acusó de negacionista del Holocausto en su libro ‘La Negación del Holocausto’ y en la que vemos cómo David Irving, aun cuando la sentencia del año 2000 estableció que era un mal historiador, manipulador, negacionista y un racista y antisemita asociado con extremistas de derechas para promover el neonazismo y habiendo quedado él, Irving, desprestigiado para siempre por tramposo y mentiroso, siguió en su erre que erre trabajando en ello, sus mentiras, su negacionismo.

Obvio, los casos juzgados no tienen parangón, pero sí los comportamientos en que uno y otros niegan la realidad que conformaron cada cual en sus ámbitos de responsabilidad pública, sin entrar en el curioso parecido físico –cosa del azar– de uno de nuestros expresidentes del gobierno con el actor Timothy Spall en su papel de David Irving.

Y todo esto, mientras me ronda en la cabeza el desolador éxito de la moción de censura presentada por Tudanca: que Vox, ahora, sí pinte algo también en la política autonómica de la Junta. ¡Ay, qué rosa; ay, qué cruz!

Aunque quizás todo fue que yo, como «cualquier hombre, a la vuelta de la esquina, pu(e)de experimentar la sensación del absurdo, porque todo es absurdo», cual enseñó Albert Camus, en realidad, sí exista. Tendré que darme tiempo o pellizcos.

¡Salud!, y cuiden y cuídense.
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