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Ortiz de Saracho: "Tuvimos pacientes mayores de 70 años, la edad no fue un elemento discriminatorio"

Ortiz de Saracho: "Tuvimos pacientes mayores de 70 años, la edad no fue un elemento discriminatorio"

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El director médico del Complejo Asistencial Universitario de León, Juan Ortiz de Saracho, en su despacho. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen El director médico del Complejo Asistencial Universitario de León, Juan Ortiz de Saracho, en su despacho. | SAÚL ARÉN
Sergio Jorge | 14/06/2020 A A
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Ortiz de Saracho: "Tuvimos pacientes mayores de 70 años, la edad no fue un elemento discriminatorio"
Sanidad El director médico del Complejo Asistencial Universitario de León hace balance de la actividad del Hospital durante la pandemia
La llegada de Alfonso Suárez a la Gerencia del Complejo Asistencial Universitario de León también supuso un cambio en la Dirección Médica, cuya responsabilidad recae desde noviembre en el que hasta entonces era jefe de Neumología del Hospital del Bierzo, Juan Ortiz de Saracho. Cuando apenas llevaba tres meses en el cargo, tuvo que hacer frente junto al resto del equipo a la crisis sanitaria más grave de los últimos tiempos. Asegura que se ha podido dar respuesta a la pandemia gracias al esfuerzo de todos los profesionales, a los que una y otra vez agradece su entrega y sacrificio.

– ¿Qué ha sido lo más complicado de todo este tiempo?
– Quizá lo más difícil, y no sé si lo conseguimos en algún momento, era transmitir toda la información, todo lo que decidíamos en la Dirección, para que llegara al último eslabón del Hospital. Es verdad que todo el mundo ha puesto toda su voluntad para poder hacer bien las cosas. Por otra parte, el miedo a lo desconocido, las noticias que venían de fuera, cómo se cerraban fronteras, todo el miedo social. En todo momento intentamos que hubiera una protección lo más adecuada para todos nuestros profesionales. Tal y como iban las cosas, se priorizaba en el personal que tenía un contacto más inmediato con el paciente sospechoso. Luego redistribuimos los pacientes en el Hospital y el Monte San Isidro y luego los equipos de trabajo, porque tuvimos dos tipos de sistema:uno convencional y el de turnos, que empezamos en abril, en el que pusimos a los médicos a turnos, como hace Enfermería. Se pidió también colaboración a todos los servicios, el 50 % estuvo trabajando, que era lo que necesitábamos, para así lograr el descanso físico y psicológico.

– ¿Cómo fue cambiando el Hospital según iban aumentando los casos?
– Lo primero que hicimos fue ir a la zona de Urgencias, que era el primer acceso. En ese momento había urgencia general y traumatología y la otra era pediátrica y ginecológica. Cogimos las primeras y las dimensionamos para el paciente Covid, mientras que en la parte pediátrica hacíamos el resto de atención porque la urgencia pediátrica y ginecológica la trasladamos. En todas esas zonas había que hacer circuitos de Covid y no Covid. A todo esto se añadió que la gente dejó de venir al Hospital, prácticamente todo lo que nos venía era urgente y Covid. En cuanto a hospitalización, fuimos cogiendo plantas desde la V1 hasta tener prácticamente el Virgen Blanca, salvo la zona de Hematología, que era la última planta, que quedó preservada, y en el Princesa Sofía desde la planta 9 a la 12. En todo momento intentamos con Salud Laboral y Medicina Preventiva que todo estuvieran correctamente dentro del Hospital. Es verdad que los protocolos cambiaban muy rápidamente, si teníamos que hacer PCR, a quiénes se hacían... Fue una labor fundamental del servicio de Microbiología, que estuvo todo el equipo trabajando consiguiendo reactivos, montando sistemas... Todo el Hospital trabajó a una, fue un acto de generosidad por parte de todo el personal. A la vez, en la parte de hospitalización disminuía la actividad quirúrgica, porque la programada hubo que suspenderla y lo que crecía era la actividad urgente. Al principio había un porcentaje importante que iban a UCI, por lo que fuimos ocupando otras zonas, como la REA Cardiaca, después Cardiología. Pudimos dotar de 59 camas de críticos pero el pico máximo de pacientes que tuvimos fue de 44. Eran pacientes que como se ha demostrado, su estancia era mucho más larga que los convencionales, así que cualquier variación tenía mucho más riesgo.

– ¿Estuvo en algún momento el Hospital a punto de estar colapsado?
– Estábamos llegando al límite, pero problemas de cama no teníamos, lo que más nos preocupaba era el personal, cómo aguantaba, porque cuando había contagios se aislaba alrededor, lo que suponía que ibas perdiendo personal, pero eso se gestionó medianamente bien. No llegamos al máximo de camas de UCI y a nivel de hospitalización no necesitamos más, y la verdad es que tras el pico de abril, empezamos a reducir rápidamente. Coincidió con el cambio de tratamiento y los pacientes mejoraron. Pero desde el 17 de marzo hasta finales de abril fue un periodo muy muy duro.

– Uno de los aspectos más críticos fue la falta de material de protección.
– El tema del material pasó a nivel nacional. Teníamos el nuestro y se hicieron todas las solicitudes, se hizo una gestión muy buena de los materiales. Nos importaba mucho que la gente supiera qué tipo de equipo tenía que utilizar porque es importante que fuéramos todos de la misma manera ante la misma situación. Intentamos transmitir en todo momento cómo tenía que ser la equipación con las directrices que nos mandaba Valladolid.

– ¿En León se impidió el traslado de pacientes mayores al Hospital?
– Hay que contextualizar todo, estábamos en una situación de pandemia, con alerta máxima y lo único que se pedía era hacer una valoración adecuada de los pacientes. Tenemos la suerte de que el presidente del Comité de Bioética de Castilla y León, Antonio Blanco, es del Hospital, y nos permitió elaborar una serie de documentos que transmitimos a los facultativos para que les sirviera de ayuda y pudieran tomar decisiones. Era importante hacer la valoración, pero como se hace habitualmente, hay algunos que tienen indicación y otros no por sus características y pronósticos. Tuvimos pacientes mayores de 70 años en un porcentaje muy alto, y en la UCI también.

– Por tanto, ¿la edad no era un argumento para descartar a un paciente de la UCI?
– Nunca la edad por sí sola ha sido un elemento discriminatorio. Otra cosa es que por determinadas circunstancias tuviera una ponderación diferente. Personalmente no creo que en Madrid haya sido así, pero es verdad que se habla de la ética utilitarista y tienes que valorar los recursos que tienes y al paciente en su globalidad.

– ¿En qué momento se encuentra el Hospital en el proceso de desescalada?
– Ahora mismo lo que estamos haciendo es un aumento de la actividad, hacemos principalmente patología oncológica y las urgencias, todo lo que requiere rapidez a criterio del médico. Hemos ido incrementando los quirófanos, de forma que hemos pasado de tres a uno de Covid específico y otro anexo para el despertar de estos pacientes. Y tenemos 16, dos de urgencias y 14 en funcionamiento, para el resto. Ahora todos los pacientes que ingresan tienen una dinámica previa totalmente diferente, porque les hacemos una PCR. En consultas externas vamos poco a poco, también abriendo los Centros de Especialidades Periféricas. Estamos intentando reordenar todas las consultas, porque no todas son necesarias. Pero hay que tener en cuenta que antes veíamos más pacientes en poco tiempo, y ahora hay que espaciarlos y coordinar consultas, que no coincidan los pacientes en las salas de espera. En eso sí nos gustaría insistir, en la puntualidad de los pacientes y en la nuestra, que no vengan 15 minutos antes, sino que estén a su hora, con dos o tres minutos antes basta.

– ¿Cómo va a cambiar a partir de ahora el Hospital?
– Lo más importante es impedir que el paciente y el familiar circule libre por el Hospital. Tenemos que darnos cuenta de que muchas de las enfermedades las transmitimos nosotros. Creemos que es importante que cambien las cosas y la forma de llegar los pacientes aquí.

– ¿Es posible que llegue un repunte en octubre? ¿Está el Hospital preparado?
– Estamos elaborando un plan de reescalada tanto de UCIcomo de hospitalización por si lo necesitamos, colaborando con otros servicios como Cardiología y Anestesia. Igual que hemos hecho la escalada y desescalada, también se puede volver a repetir.

– ¿Teme que estos meses de tanto trabajo y estrés repercuta en los profesionales?
– De alguna manera ha repercutido, todos tenemos una mayor carga de estrés, una mayor presión por intentar solucionar los problemas, El que no tiene válvula de escape, está más sensible. Hay una carga importante, sobre todo en los que han tratado directamente con estos pacientes, que han visto morir, por eso se ha puesto un programa de apoyo a estos profesionales, para intentar ayudar y disminuir la carga.

– Ha habido un consenso general de apoyo a los sanitarios.
– Es de agradecer, y también se ha dado muestras de apoyo desde los profesionales a la sociedad. Pero nos gustaría mantenerlas en el tiempo, porque para nosotros es tan importante eso como hacer un uso racional del sistema sanitario, no por los profesionales, sino por los propios pacientes.
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