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Organista de la Catedral y modelo de inclusión

Organista de la Catedral y modelo de inclusión

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Fulgencio Fernández | 09/05/2021 A A
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Organista de la Catedral y modelo de inclusión
Sociedad Francisco Javier Jiménez tiene una discapacidad en una mano, le faltan dos dedos. Parecía un problema irresoluble para su profesión, pero lo ha sabido superar luchando duro
Cuando Francisco Javier Jiménez accedió hace unos meses a la plaza de organista de la Catedral de León —no sin cierta polémica— se repetía en los ambientes musicales que tenía una discapacidad en una mano que parecía definitiva para su profesión de organista, le faltan dos dedos de su mano derecha, aunque públicamente pocos lo manifestaron. «Lo cierto es que el único que lo escribió en el periódico digital Vozpópuli y en su muro de Facebook fue alguien llamado Luis Algorri que publicó verdaderas barbaridades; tanto que algunas asociaciones de discapacitados se dirigieron a mí para hacer algo, me propusieron denunciar sus palabras, pero les pedí que lo dejaran estar, que pasaría; aunque reconozco que me hizo mucho daño porque eran momentos complicados para mí».

Francisco Javier Jiménez ya lleva varios meses en León desde que fuera nombrado organista de la Catedral. Reconoce que se siente muy bien acogido en la ciudad, y hace unos días ha recibido un reconocimiento que le llega desde su tierra natal, Granada. En esta ciudad hay una asociación llamada La Ciudad Accesible que organiza la primera edición del programa ‘Cultura, patrimonio y arte inclusivo para todas las personas’ donde hay programadas charlas, debates, lecturas poéticas y exposiciones en varios municipios de toda la provincia así como el reconocimiento a diez artistas que han protagonizado historias de inclusión y superación en distintos campos de la cultural. Concretamente acompañan al organista de la Catedral leonesa: Luis Landa (también músico como Jiménez), Dani Villacreces (escritor), Ana Raya (artista plástica), José Rojas Clares (poeta), Belén Martín Fuertes (escritora), Antonio Tejada (poeta), Laura Hidalgo Suárez (bailarina), Jesús Alcázar (poeta) y Salvador Martínez Baringo (fotógrafo).

Sobre su inclusión en el grupo señala Jiménez Martínez que «estoy muy agradecido de que se acordaran de mí, me parece muy positivo darle visibilidad a historias que nos recuerdan que también es posible realizarse con ciertas discapacidades, que hay que superar obstáculos pero se puede hacer. Debemos entender que discapacidad no es sinónimo de incapacidad». Y añade el músico afincado en León que «tener una discapacidad solo te da la oportunidad de descubrir otras vías de desarrollo que te permiten llegar al mismo nivel en el que se puede encontrar cualquier otra persona que no tiene esa discapacidad».

Pese a lo apuntado también reconocía que «desgraciadamente este tipo de proyectos, como el de La Ciudad Accesible y Antonio Tejada siguen siendo muy necesarios pues aún hay muchísimas personas que se ponen las orejeras y no quieren cambiar sus prejuicios ni aunque estén delante de ti y puedan ver, o escuchar en mi caso, tu trabajo». Y remata, «muchos saben lo que yo he sufrido para llegar donde estoy».

- ¿Tantas han sido las incomprensiones?

- Es triste reconocerlo, pero más de las que serían deseables. Hay gente que se cierra en banda y no comprende o no quiere comprender que los obstáculos se pueden superar y se debe valorar que se haga.

- ¿Y ahora que ya lleva unos meses en León?

- Estoy encantado con la ciudad y la gente. Ayer mismo participé en una actividad didáctica con el Conservatorio, para animar a los alumnos a estudiar órgano. Si no nos ayudamos entre nosotros, mal vamos.

- Realmente entenderá que con su discapacidad se piense que lo tenía muy difícil.

- Y lo tuve, pero he trabajado mucho y muy duro; yo lo que pido es que me escuchen y no me miren para las manos.

- ¿Cómo lo hace?, ¿adapta las partituras a su situación?

- Claro. Las adapto de tal manera que, en contra de lo que se ha dicho o escrito, no dejo ni una sola nota sin interpretarlo. Esto es algo en lo que me ayudaron algunos profesores en el Conservatorio y ahora lo hago yo mismo; es evidente que tengo una discapacidad y es necesario que necesito adaptar a mi fisonomía las partituras... pero mi filosofía es que cuando hay que hacer una cosa pues se hace.
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