Carmen Mallo

Tejiendo puentes de cordura

09/06/2026
 Actualizado a 09/06/2026
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El futuro del medio rural no se escribe en los despachos, se defiende en los pueblos. La vida en la montaña a veces nos golpea con una dureza difícil de asimilar, ensañándose con quienes menos lo merecen. La reciente crisis que golpea a la explotación de Jorge y Clara es uno de esos impactos brutales que sacuden los cimientos de nuestra comunidad. Sin embargo, ante la adversidad, lo que hoy brilla con luz propia es su inmensa valentía y su fortaleza inquebrantable.

Un proyecto de vida roto, interrumpido porque detrás de cada explotación ganadera no hay solo un negocio, hay una apuesta vital. Jorge representa a esa generación de jóvenes ganaderos que, en lugar de elegir el camino fácil de la ciudad, decidió quedarse. Su decisión de emprender en el territorio fue y es un acto de coraje.

Por eso, el impacto del «vaciado sanitario» de su explotación va mucho más allá de lo material: Por un lado, el golpe emocional, ya que, al ver desaparecer animales criados desde su nacimiento provoca un profundo sentimiento de impotencia en estos jóvenes que han desarrollado aquí su vocación e invertido patrimonio. Además, este vaciado sanitario de una explotación ganadera de montaña destruye años de minuciosa selección genética —en busca de calidad—, obligándolos a empezar desde cero de la noche a la mañana y dando paso a una paralización económica inmediata y despiadada.

A partir de ahí empieza la verdadera batalla por la supervivencia de su explotación: Se frena en seco la venta de carne, de las crías, mientras los costes fijos de mantenimiento de las instalaciones siguen corriendo. Pueden pasar varios años hasta que su explotación vuelva a ser plenamente rentable, poniendo en riesgo real la viabilidad del proyecto a largo plazo.

El deber de las administraciones: menos burocracia, más agilidad.

La ganadería extensiva es el motor que conserva nuestros paisajes, fija la población y mantiene viva la identidad de nuestros pueblos. Si la sociedad se beneficia de su trabajo, las administraciones tienen la obligación moral y económica de protegerlos en el peor momento. Es urgente activar redes de apoyo reales y eficientes. Para ello, las indemnizaciones deben ser inmediatas. El pago por el sacrificio de animales –tanto enfermos como sanos por protocolo– debe ser rápido para evitar la asfixia financiera. En segundo lugar, se debe abordar la compensación del lucro cesante, lo que implica que las ayudas autonómicas deben cubrir la pérdida de rentas durante todo el tiempo que la explotación permanezca inactiva y, en tercer lugar, se debe habilitar un apoyo total a la reposición para que el relevo generacional que Jorge y Clara representan no se extinga.

Conclusión: Orgullo y compromiso

La vida en ‘lo pequeño’ no es nada fácil, a pesar de los privilegios naturales, humanos y emocionales que ofrece el mundo rural, y que solo quienes lo viven conocen de verdad. Por eso sigo insistiendo: las administraciones deben bajar la mirada, escuchar y actuar de forma rápida y eficaz donde más se necesita, como han hecho en este caso y muy de agradecer su actuación y sensibilidad. No pueden dejar desamparadas a las personas que han decidido quedarse, emprender, trabajar y sostener nuestros pueblos frente a situaciones tan duras como esta.

Defender el territorio no puede quedarse en discursos. Hace falta compromiso, apoyo y medidas reales para quienes mantienen viva la ganadería, el campo y nuestros pueblos cada día. Porque detrás de cada explotación ganadera, de cada negocio rural y de cada familia que resiste, hay mucho más que números: hay vida, futuro y territorio.

Hoy compartimos vuestro dolor, Jorge y Clara, pero sobre todo compartimos vuestra fortaleza. Vuestra resistencia nos demuestra que la montaña no se rinde fácilmente. Vuestro compromiso con la tierra es el faro que asegura el futuro del medio rural. Si trabajamos todas y todos juntos llegaremos lejos. No estáis solos en este camino de reconstrucción. Tenéis todo nuestro cariño, nuestro apoyo y nuestra más firme admiración. Mucho ánimo. Estamos con vosotros.

Mª Carmen Mallo es alcaldesa de Murias de Paredes

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