Publicidad
Obrero tonto

Obrero tonto

OPINIóN IR

28/05/2019 A A
Imprimir
Obrero tonto
Una de las frases que más escucho en los últimos años, tras la celebración de unas elecciones, es que no hay nadie más tonto que un obrero de derechas. Es evidente que la frustración de la izquierda política al ver que, pese a la importante degradación de las condiciones de trabajo que las políticas neoliberales han impuesto en nuestras vidas, sus discursos y teorías políticas siguen sin cuajar entre la clase trabajadora los lleva a utilizar este tipo de expresiones peyorativas y poco afortunadas. En un mundo idealizado la lógica de que el posicionamiento político debe estar definido por los intereses de clase a la que cada uno pertenece es una lógica amable que nos permite vivir nuestra existencia de manera controlada. Es posible que a algunos la idea de tener que pensar en un análisis social más complejo en el que las dimensiones que conforman el pensamiento y, por tanto, los posicionamientos políticos les produzca desasosiego, cuando no verdadero miedo.

Un reciente estudio ha concluido que el miedo es la razón fundamental del conservadurismo, de manera que personas de izquierdas con miedo puede que tengan en el fondo actitudes más conservadoras de los que ellas mismas pudieran llegar a creer. Tal vez, la nueva victoria electoral del PSOE sirva también para salvaguardar los miedos y no afrontar la fantasmagórica realidad de que la derecha sigue ganando en muchos territorios, pese a su fragmentación partidaria o a su maquillaje a través de eufemismos como el del centro-derecha.

Los sindicatos también cometemos el mismo error y pensamos, por ejemplo, que la reciente normativa sobre el registro de jornada, está alimentando el crecimiento de más de un obrero tonto. Porque la práctica a la que asistimos es la de personas trabajadoras que se avienen a firmar horas de entrada y salida distintas a las reales. Alguno habrá que por desgracia tendrá un accidente in itinere horas después de rubricar su salida del puesto de trabajo. Pero quizás los tontos seamos nosotros que seguimos sin saber explicar la importancia de los derechos.
Volver arriba
Newsletter