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Obras son amores

Obras son amores

OPINIóN IR

08/03/2020 A A
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Obras son amores
Suele ocurrir aunque, ojalá, nunca llegue a cumplirse eso que dice «si quieres que algo no funcione, crea una comisión». O, como fue el caso esta misma semana, de una súper delegación que, reunida en el Palacio de los Guzmanes, echó a andar en busca de soluciones para reactivar la provincia. Ese título de ‘Mesa por el Futuro de León’ suena bien, suena esperanzador, pero habrá que aguardar a saber con qué hilo se empiezan a hilvanar las costuras más deshilachadas. Que muchísimas son las que asoman la patita en todo el territorio.

Paralelo a ello hay quienes piensan que esto de la mesa –que, por su concurrencia y falta de espacio físico más bien parecía un consejo ministerial de los de ahora– pueda dar al traste con las reivindicaciones en contra del actual mapa autonómico. Y hasta puede que no les falte razón. Hay antecedentes. No obstante, si en Valladolid fuesen listos –que está por ver– se volcarían con León desde el minuto uno. Sin dilación. Alguna que otra promesa ya se ha hecho con el fin de templar gaitas, pero las palabras –y a las pruebas hay que remitirse– se las lleva el viento y nadie sabe adónde. Se pierden.

Decía el exalcalde Silván hace unos días –lo denunciaba en nombre del grupo ‘popular’ en el Ayuntamiento– que José Luis Ábalos, el ministro de los líos con Venezuela y otros cometidos superpuestos, era el responsable (el culpable) de que no se abriese el tramo de Feve entre el barrio de la Asunción y la estación de Matallana, en el centro de la capital leonesa. Aplíquese aquí aquello de «entre todos la mataron y ella sola se murió». Es lo más parecido. Y que les digan a los vecinos de la barriada –que están que trinan–, a los de San Mamés, a los leoneses en general y a los usuarios en particular del romántico tren –el pausado convoy encaja en esa entrañable denominación urbana– que confíen en tiros o en troyanos. Que se crean las palabras de unos o de otros. Nanay.

Pues lo mismo pudiera ocurrir con la mesa del futuro. Podría. En condicional. Porque aún está clavado en la memoria de los leoneses aquel famoso pacto por León que en 1999 asumió el propio Javier Arenas, a la sazón secretario general del Partido Popular –hasta enero anterior había respaldado la cartera de Trabajo–, quien llegaba a la ciudad con doscientos millones de pesetas bajo el brazo para la rehabilitación de las tierras leonesas. ¿Al final? Abrazos, parabienes y un par de peladillas para hacer boca. Y ahí os quedéis, ‘campeones’, expresión que, como un latiguillo, repetía el exministro allá donde se encontrara.

‘Mesa por el Futuro de León’, propuestas, buenas palabras, gestos estudiados… ¿Más de lo mismo? Mejor, obras son amores y no buenas razones. Mucho mejor.
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