Sebas Román pesca media obra y busca la otra mitad

Sebas Román pesca media obra y busca la otra mitad

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Fulgencio Fernández | 27/01/2020 A A
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Sebas Román pesca media obra y busca la otra mitad
Cultura El artista Sebas Román supo por La Nueva Crónica que una obra suya estaba en el fondo del río Torío, este domingo se calzó las botas de pesca y fue a recuperarla, pero sólo estaba la mitad, por la otra media ofrece recompensa
Sebas Román, el artista que construye ciudades con material de reciclaje, andaba con su vieja Vespa por las tierras de la Valduerna cuando se enteró —por La Nueva Crónica— que una de sus obras del proyecto ‘Arte en la naturaleza’ «navegaba por el Torío, más bien permanecía en el fondo del río a su paso por Vegacervera», muy cerca del puente.

No se lo pensó dos veces y en la mañana del domingo se hizo con unas botas de pesca y marchó a «rescatar» la obra, tarea que vería que no era nada fácil debido al caudal que todavía baja el Torío y a que su obra, de grandes dimensiones, estaba enganchada en el corazón del río. Contaba para el rescate, todo hay que decirlo, con escaso material y la ayuda del librero y editor Héctor Escobar, descendiente de la comarca, como bien desvela su apodo de El Lara de Vegacercera.

El primer instrumento que quiso usar Sebas Román para la recuperación de su obra fue el trípode con el que hace las fotos que después lleva al cuadro. «No parece muy práctico pero me hace ilusión pues tiene mucha simbología, el mismo trípode con el que creo la obra es ahora quien la rescata». Pero el Torío nada sabe de romanticismos y no fue posible con un arma tan poco práctica.

Fue después un rastrillo, que se rompió; una azada, poco práctica; un gancho, que no llegaba... y finalmente, ya a punto de desistir, apareció un artilugio de la familia del atleta Kevin Viñuela, con imán en uno de sus lados, y fue el que logró soltar al cuadro de entre las piedras que lo habían enganchado... El viaje hasta la orilla, ayudados por la madre de Román, fue el último paso de un rescate.

O medio rescate. Pues Sebas confirmó que, pese al tamaño de la obra pescada, sólo era la mitad de la que estuvo colocada en la pared de una casa cercana —La Galería— y que se llevaron por delante los rigores de Daniel y Elsa, las borrascas que precedieron a Gloria y con mucha más furia.

«Aquella riada arrancó la mitad y nada hemos vuelto a saber de ella; con la furia que bajaba ya estará en Oporto», dice convencido Sebas Román; sin embargo, Héctor Escobar insiste en que está todavía cerca: «El río lo expulsó y está en cualquier prado. Verás cómo aparece».

Y allí mismo idean una iniciativa para tratar de recuperar la media obra que no pescaron: «Ofrecer una recompensa»; en la que cada uno de los dos ofrece algo para incentivar la entrega de quien lo encuentre o la información de quien lo haya podido ver.

Sebas Román ofrece «la misma obra, pero en formato más pequeño y manejable, para quien la encuentre o informe sobre ella. Les resultará mucho más práctica pues esta obra completa es muy difícil de colocar en una casa normal».

Y Héctor Escobar apuesta por algo que pocas veces falla, el estómago. «Hombre, siendo librero y editor no puede faltar un pequeño lote de libros pero también una comida o cena para dos personas en un restaurante de la localidad, La Cocinona».

La oferta está hecha. Media obra recuperada y busca la otra mitad el artista/pescador Sebas Román, un personaje que ayer se jugó varias veces una mojadura de época para poder pescar la media pieza más preciada.


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