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Nuevos vestigios del siglo I podrían conectar Valdeorras con Las Médulas

Nuevos vestigios del siglo I podrían conectar Valdeorras con Las Médulas

EL BIERZO IR

Celtia Rodríguez en una visita guiada, explicando la aparición del nuevo muro,  en la que participó el alcalde de Vilamartín, al fondo de la imagen. | M.I. Ampliar imagen Celtia Rodríguez en una visita guiada, explicando la aparición del nuevo muro, en la que participó el alcalde de Vilamartín, al fondo de la imagen. | M.I.
M.I. | 06/12/2020 A A
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Nuevos vestigios del siglo I podrían conectar Valdeorras con Las Médulas
Patrimonio En O Castelo, las recientes excavaciones efectuadas destapan una nueva parte tres siglos anterior a la que se había descubierto y que podría darle conexión a ambas zonas
Vestigios de un posible castro datado en el siglo I podrían ser la clave que se buscaba para tocar el interruptor de conexión entre el gran yacimiento de O Castelo, en la población valdeorresa de Valencia do Sil, perteneciente a Villamartín de Valdeorras, y Las Médulas.

Aunque las anteriores excavaciones en parte del gran espacio de 3,5 hectáreas del monte donde está localizado el castro desde los años 70, aún por descubrir, databan, de inicio de un castro de los siglos IV y V, los nuevos sondeos, protagonizados por el grupo de arqueólogos Sputnik Labrego, capitaneados por Carlos Tejerizo, han podido destapar esa conexión buscada. Un muro de una estancia en la llamada zona doméstica, una de las dos investigadas, podría ser la clave, puesto que relata una ocupación anterior «podría ser del siglo I», explica una de las coordinadoras de la excavación, Celtia Rodríguez.

En esa parte «doméstica» aparece un aterrazamiento realizado para que la tierra no cayera sobre las viviendas y entre el muro de las casas y el de nivelación hay una fuente aire o de agua. Hay tres niveles en el complejo, uno con cuatro «lareiras» o cocinas, otro con una zona de paso y otro, aún por excavar. Había escaleras de acceso y este año apareció una nueva estructura con un muro «que no concuerda para nada con ella».

El material asociado a esa pared dio la sorpresa al grupo de que «hubo una ocupación anterior. Aparece material del cambio de era». El procesado de ese material dará las claves de si estuvo habitado en ese momento y por qué volvieron allí siglos después de su abandono. La hipótesis inicial es que se trata de un castro de vigilancia de las comunicaciones «pero lo ideal sería encontrar restos óseos y monedas para que hablaran de ese momento», dice Rodríguez.

«Podría ser que tuviera conexión con Médulas» tal vez para dotar a la explotación aurífera cercana de mano de obra o de herramientas, explica Rodríguez. Pero eso no quiere decir que fuera una población romana la que se asentara en O Castelo, aclara. Parece ser que el Sil, sobre el que se levanta la montaña de O Castelo, era una vía de comunicación elemental, navegable por entonces, según hallazgos como un ánfora. Eso obligaba a su vigilancia por la conexión que representaba de entrada y salida con la Meseta. Es más, por los metales y cerámicas encontrados en O Castelo se piensa que esta población tenía un poder adquisitivo alto.

Desde 2017 Spunik Labrego ha trabajado en este yacimiento, pero fueron Los Excarvadores un grupo de interesado por el patrimonio de la zona quien lo descubrió en los años 70. Más tarde se fueron repitiendo los sondeos hasta los años 90, cuando un profesor de Vigo también realizó catas con sus alumnos.

Los Excavadores descubrieron una parte del llamado sector doméstico, donde ha seguido trabajando Spunik Labrego. En sus excavaciones, lo primero que hicieron los arqueólogos fue intentar destripar lo que decía la cima de la montaña y trabajar sobre ella «pero allí no se encontró nada». A mitad de la ladera sí apareció una zanja en forma de ele. «Tras revisar lo que encontraron Los Excavadores y tras ver la materialidad de lo que encontraron era del siglo IV y V y tiene un potencial brutal» porque son siglos muy importantes «y un periodo muy olvidado en la historia de Galicia», dice Rodríguez.

El año pasado en un sondaje breve, los arqueólogos dejaron en el aire la pregunta sobre la funcionalidad que tiene esta zona nueva. «Presentaba deposiciones de minerales y escorias que parecían determinar una fragua de hierro. Parece ser que podría haber una explotación de mineral en esa zona».

La estancia se ha seguido excavando «y la potencialidad de la estructura es muy grande, tiene 6 metros de largo y cuatro de ancho y tiene un conglomerado que nos está hablando que los que lo construyeron tuvieron que tener un nivel económico muy alto para hacerlo».

En esa excavación localizaron escorias de metal, losas que irían en el tejado con huecos para los clavos, que también han aparecido y un pasador de una ventana de aleación de hierro, como dato curioso La intención del grupo es seguir estudiando esta parte para determinar si es o no una fragua o una zona de almacenamiento o un barrio nuevo. Los excavadores piden que se proteja este yacimiento por todo lo que cuenta y porque puede ser clave en el encaje turístico «es un punto en el Camino de Santiago y puede ser atractivo».

El alcalde de Villamartín, Enrique Álvarez, se plantea destinar una parte del Centro cívico para exponer los objetos encontrados en el castro, aunque no quiere promocionarlo demasiado hasta tenerlo señalizado, consolidado y asegurado contra posibles vándalos que pudieran dañarlo. Ahora, el numeroso material encontrado será estudiado a lo largo de un año y después tendrá que pasar a Patrimonio.
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