Nueva temporada de la Fundación Merayo

Nueva temporada de la Fundación Merayo

LNC CULTURAS IR

Ampliar imagen
L.N.C. | 23/06/2022 A A
Imprimir
Nueva temporada de la Fundación Merayo
Arte El centro ubicado en Santibáñez de Porma inicia un vasto programa de actividades artísticas y culturales con la apertura de la exposición colectiva ‘Geometrías del alma’, que podrá visitarse hasta el 31 de octubre
La puerta de entrada de la Fundación Merayo volvió a abrirse este miércoles para dar inicio, un año más, a un vasto programa de actividades artísticas y culturales, en el que las exposiciones de artes plásticas y visuales alternarán con conferencias, presentaciones de libros o conciertos de música. En esta nueva cita, en los espacios de la Fundación se renueva el ritual de encuentros entre arte, creadores y público.

En la emblemática capilla expone su obra Enrique Guzpeña, pintor leonés de consolidada trayectoria, que cuelga una colección de cuadros denominada ‘Encuentros’, pues en ella el pintor ha querido que piezas de diferentes épocas entablen un diálogo fructífero, articulado en torno a algunas de las temáticas argumentales que han tenido presencia en su devenir creativo. Imaginador de espacios que contienen formas, la estética de Guzpeña integra simbolismo geométrico con color intenso. Ni más ni menos que el mundo de los conceptos mediatizado por el de las emociones.

Las ‘Pinturas y collages’ de Dolors Bosch dotan a la antecapilla de un ambiente mágico e irreal, pues en este conjunto representacional están presentes insólitas figuraciones: personajes excéntricos y metamórficos que conviven con signos de orden lineal y con grafías ondulantes y rítmicas, próximas a una pseudoescritura automática, que enlazan con su mundo interior, e incluso más allá, con un mundo mítico. El lenguaje abstracto de tintes surrealistas, junto a la planitud de los campos cromáticos y la espontaneidad del léxico sitúan a esta obra en la órbita formal y estilística de las vanguardias.

‘Forma y construcción’ es la enigmática obra de Jaume Rocamora (Tortosa, 1946 ) basada en el orden y la contención propia de la abstracción geométrica, corriente de la que este autor es uno de sus más genuinos representantes en la actualidad, en España. Su obra enlaza con la tradición europea de los movimientos de vanguardia de pintura no representativa, basados en la línea –el Constructivismo de Malevic, el Neoplasticismo de Mondrian o los planteamientos racionalistas de la Bauhaus– y a la que, después de años de actividad, se ha mantenido fiel y ha aportado técnicas y materiales especiales y novedosas .

Angela Merayo expone en el vestíbulo y escalera la serie denominada La música del silencio que está dedicada e inspirada en el milenario del Císter. Realizada en 1998, utiliza acuarelas y tinta china, técnica ésta que es escasa dentro de su producción, pero muy adecuada para interpretar plásticamente las aspiraciones de austeridad, espiritualidad y trascendencia de esta orden reformada. Obras que se enclavan en la abstracción lírica en las que manchas cromáticas y referencias figurativas de gestualidad atenuada, sugieren formas arquetípicas de la arquitectura del Císter y su luz blanca y trascendente.

La muestra colectiva de escultores reúne a los siguientes creadores: Antolín Álvarez Chamorro, es un prolífico escultor, heterogéneo en el uso de materiales, que en esta ocasión aporta a la muestra dos obras: ‘Unidos’ (madera de nogal sobre peana de hierro) en la que el magnífico trabajo de talla sustenta un no menos interesante significado conceptual, y ‘Ayuda’, complejo conjunto escultórico realizado en madera de nogal, hierro y cuerda .

La obra de Carlos Cuenllas, habitual en el patio de la Fundación, se manifiesta en un amplio abanico de expresiones escultóricas contemporáneas, tanto en el uso de los materiales –materiales industriales, de deshecho…– como en los campos conceptuales y metafóricos. Para esta ocasión ha montado su minimalista Setal.

Cosme Paredes aporta esta vez una pequeña pieza denominada Sembrador, que, realizada con su habitual técnica de chapas de hierro ensambladas a modo de collage, conlleva una propuesta más estática y alcanza un nivel de emotividad superior al de su animalario habitual.

Mariano Gutiérrez, completa su contribución con las obras tituladas Camino a Ítaca y La mujer de Vitrubio, realizadas con varillas de acero inoxidable y rellenos de resina epoxi coloreada. En ambas se mantienen su característica estilización, la síntesis formal y el simbólico alejamiento del suelo.

Al ‘Sin techo’, de Javier Robles que tiene su "domicilio" en el jardín de la Fundación se le une este año Arre, el personaje (niño) que juega con un caballito de madera (palo y cabeza), de la serie de los juegos tradicionales. Pieza representativa de su obra de netos volúmenes y llena de ternura.

El joven escultor leonés Juanjo Feral expone siluetas de Bailarina y Galgo, realizadas con trozos de hierro y latón dentro de la tradición figurativa; responden al concepto de interior diáfano que pone en valor la dialéctica entre materia y transparencia, entre el recubrimiento y la esencia.

La Fundación Merayo se siente especialmente ilusionada ante esta nueva muestra que permanecerá abierta hasta el 31 de octubre.
Volver arriba
Newsletter