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Nuestra narrativa más joven

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Los ganadores con miembros de la Plataforma que formaron parte del jurado. | L.N.C. Ampliar imagen Los ganadores con miembros de la Plataforma que formaron parte del jurado. | L.N.C.
Mercedes G. Rojo | 14/05/2019 A A
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Nuestra narrativa más joven
Literatura Volvemos la mirada hacia Josefina Aldecoa como la inductora a las letras de quienes ahora se encuentran en la fase educativa previa a la universitaria y que suponen el futuro de las letras leonesas
"(…) Los niños avanzaban, vibraban, aprendían. Y yo me sentía enardecida con los resultados de ese aprendizaje que era al mismo tiempo el mío.
Nunca he vuelto a sentir con mayor intensidad el valor de lo que estaba haciendo. Era consciente de que podía llenar mi vida con solo mi escuela (…)"

Así habla Gabriela López, protagonista de Historia de una maestra en las primeras páginas de esta novela, palabras que podrían haber sido de Josefina R. Aldecoa (La Robla, 1926- Mazcuerras, 2011) hablándonos de su experiencia en el colegio Estilo que creara en Madrid en 1959, con las mismas ideas que su personaje aplica en su escuela: una educación basada en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, donde la literatura y el resto de las artes (junto a aspectos como la educación laica, el respeto a la persona, la interacción con la sociedad que nos rodea) encuentran un lugar privilegiado entre los contenidos y materias a tratar. Sobre Josefina Rodríguez Álvarez (lo de Josefina Aldecoa llegaría más tarde, en honor a la admiración que la obra de su marido -el también escritor Ignacio Aldecoa- le causaba) volvemos hacia ella una nueva mirada, un tanto diferente a la de la perspectiva que lanzamos en los senderos femeninos de hace aprox. año y medio. Es la de inductora a las letras de quienes ahora se encuentran en la fase educativa previa a la universitaria y que suponen el futuro de las letras leonesas, futuro que, según pronto podremos descubrir a través de las propias páginas de este diario, es verdaderamente alentador de seguir sus protagonistas por la vía del aprendizaje, el trabajo continuado y la superación. Seguramente, de estar aún hoy aquí, Josefina – a quien le movía esa doble pasión por la literatura y la educación– se sentiría muy orgullosa del talento literario de estos jóvenes aprendices de escritores que, junto a ella, protagonizan hoy nuestra sección.

Pongámonos en antecedentes. El pasado 8 de marzo, se ponía en marcha en León, por segundo año, una experiencia con el objetivo del merecido reconocimiento de las escritoras leonesas a una mujer relevante de nuestra literatura, predecesora en nuestro camino. A partir de ahí otras acciones pretenden compartir ese reconocimiento-homenaje con el resto de artistas, alumnado de los diferentes niveles educativos, los compañeros escritores y el público en general. Si el año pasado comenzamos la experiencia en torno a Concha Espina, primer eslabón de lo que pretendemos sea una cadena, este año lo hemos hecho en torno a la roblana Josefina Aldecoa. Su cercanía en el tiempo (su fallecimiento en 2011 y lo tardío de su obra la convierten en una escritora plenamente contemporánea, próxima en cuanto a cánones a lo que hoy puede ser la narrativa), su origen tan próximo, y su implicación en la defensa a ultranza de la literatura en la educación, nos llevaría a ampliar las acciones dirigidas a su acercamiento a la población educativa, creando un concurso que no solo estimule la creación literaria del alumnado sino que también les acerque a la figura y obra de la autora, incitándoles a sumergirse en los detalles de su vida y en su escritura. Conseguir una participación de sesenta relatos participantes en una iniciativa que surge de lo particular (aunque con intención de continuidad) y con el reto de tener que implicarse en el conocimiento de su vida y obra, no es una participación para nada desdeñable que nos hace confiar en lo prometedor de las letras leonesas en un futuro. Elegimos los niveles que van de Secundaria hasta el acceso a la Universidad o equivalente por ser la etapa en la que Josefina Rodríguez llega a León para preparar su ingreso en el bachillerato de la época. Es en ese momento cuando descubre la Biblioteca Azcárate (perteneciente hoy a la Fundación Sierra Pambley) y empieza a descubrir la obra de algunos autores leoneses como Antonio González de Lama, Eugenio García de Nora o Victoriano Crémer, con quienes luego compartiría experiencias en la revista Espadaña, de la que ellos serían fundadores.

Si aquella biblioteca y el contacto directo con estos autores, descubrió en Josefina una pasión por la literatura que ya nunca abandonaría, queríamos que su ejemplo fuera, a su vez, un estímulo para estos jovencísimos escritores que esconden su valía en las aulas de nuestra provincia. Y así, esa singular biblioteca, su pasión por la educación y los libros, sus paisajes, y algunas de sus obras se han convertido en centros de interés de muchos de los relatos presentados por estos aprendices de escritores algunos de los cuales comienzan a mostrarnos ya su maestría. El mundo del relato, en el que tan bien se movía Josefina, ha sido el campo elegido para esa creación en la que principalmente han triunfado como elementos motivadores la mencionada biblioteca, algunos de los paisajes vividos y que tan próximos son a nosotros, sus propias pasiones en la vida (la educación y los libros) y, entre todos los títulos escogidos como fuente de inspiración uno destacando por encima de todos, 'Historia de una maestra'. Y la presencia del tándem Gabriela López / Josefina Aldecoa, confundiéndose como inductoras de estas nuevas historias que seis chicas y dos chicos de entre 13 y 16 años, han compartido –como galardonados– con todos nosotros en un auténtico esfuerzo de creación literaria al que le auguramos un prometedor futuro. Josefina velará por Cristina, Carmen, Julia, Carla, Laura, Noa, Guillermo y Miguel desde ese paraíso literario en el que sin duda descansa junto a otros grandes de nuestra narrativa, mientras nosotros disfrutamos de sus relatos, gracias a la implicación de La Nueva Crónica a la que queremos dar las gracias por el apoyo en esta arriesgada experiencia.
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