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Novatadas, ¿diversión o abuso?

Novatadas, ¿diversión o abuso?

OPINIóN IR

17/09/2019 A A
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Novatadas, ¿diversión o abuso?
Septiembre: fin de las vacaciones, regreso al trabajo, al colegio y, para algunos, comienzo de una nueva etapa menos dulce de lo esperado o incluso, de sufrimiento… Hace un par de décadas, cuando aterrizaba en el Campus de Vegazana, lo que menos me podía preocupar era pensar en llegar a ser víctima de las hoy ya tan temidas ‘novatadas’. Por aquel entonces, apenas tenían mucho renombre en la Universidad de León, menos aún para los estudiantes de Derecho, pues no nos vamos a engañar, siempre se nos tildó de algo estirados y ñoños, así que en todo lo que tuviera que ver con las fiestas universitarias no se nos tenía mucho en cuenta…

Ya en los últimos años de carrera, empezaba a cobrar mayor fuerza y poder de convocatoria la conocida como ‘la subasta del novato’, que la facultad de INEF se esforzaba por utilizar como reclamo para situarse en el top ten de las fiestas universitarias. Cierto es que aquella ‘subasta’, que por aquel entonces soslayaba mínimamente la línea de la ética y la legalidad, con el tiempo se fue yendo un poco de las manos, pues según trascendió hace un par de años en la prensa, parece que los novatos se ‘subastaban’ mejor si aparecían cortos de ropa. «Nadie les obliga», «lo han hecho porque han querido», «son libres para no hacerlo», varias de estas frases, que cualquier buen veterano se apresurará a entonar con el fin de eludir cualquier tipo de culpa, ya sea moral o legal, son de dudosa exculpación, bajo mi punto de vista. Una de las palabras estrella que se ha escuchado en las tertulias de los últimos meses es el renombrado «prevalimiento», el cual, si aquí estuviéramos juzgando las novatadas, indudablemente opera, dada la situación de superioridad que ostenta el veterano sobre el novato.

Se trata de una tradición que puede ser muy divertida pero, a la vez muy peligrosa, todo depende de donde llegue el límite. Usar al novato como cenicero humano, utilizar un embudo para anegar al recién llegado de vodka, hacerles pasar la noche mojados a la intemperie, tirar sus objetos personales por la ventana, son algunas situaciones que parece que exceden de la diversión. Pablo Aragüés, el director de la película ‘Novatos’ quiso reflejar a través de la gran pantalla la parte fea de estas ‘bromas’ que en primera persona tuvo que vivir a su llegada a Madrid, y así, cada vez son más los que últimamente se van concienciando de lo peligroso de las novatadas y lo importante que sería contar con una regulación penal específica.

En algunas ocasiones, se da una evidente relación de acoso entre el veterano y el novato, acompañada de múltiples situaciones que perfectamente entrarían en la tipificación penal de diversos delitos, tales como amenazas, lesiones, delitos contra la integridad moral, contra integridad sexual, contra la intimidad, y un largo etcétera, que incluso puede terminar en palabras aún mayores cuando la situación se va totalmente de las manos.

En Francia o en Estados Unidos ya se han tomado más enserio la problemática de las novatadas, contando con una regulación legal específica sobre la materia, sin embargo, en España, no tenemos un tipo penal específico para las novatadas en nuestro Código Penal.

Pese al verdadero sufrimiento que padecen muchos novatos y pese a la existencia de conductas delictivas que hay detrás de algunas novatadas, parece que la falta de regulación penal o quizá el consentimiento o aceptación que durante años han tenido estas conductas, disuaden a las víctimas de emprender cualquier tipo de denuncia, por lo que el número de sentencias que han enjuiciado tales comportamientos escasean en nuestro ordenamiento.

Un modo de presionar para que sí que exista una regulación específica es dando ese paso al frente y denunciando las conductas que detrás de estas ‘bromas’ exceden con creces de la diversión. Si se acude a la vía administrativa será suficiente la presentación de la denuncia, con una relación de los hechos concretos en el Vicerrectorado de Estudiantes o el equivalente de la Universidad de que se trate. Una vez denunciados los hechos, la Universidad deberá de adoptar las medidas que sean necesarias para que la situación cese de inmediato, ya sea a través de la expulsión del veterano o de la privación de algunos derechos o beneficios económicos de aquel, como la supresión de becas, por ejemplo.

Si los hechos tienen tintes de especial relevancia y son susceptibles de condena penal, es aconsejable presentar una denuncia en la que, además de relatar los hechos, personas implicadas, fechas y lugares del suceso, se aporten todo tipo de pruebas, ya sean testificales, documentales, fotografías, grabaciones, etc, que permitan conocer con mayor detalle los hechos y faciliten la condena de quien actuó indebidamente.

En definitiva, es importante que no se traten de bromas lo que no son bromas, y que los estudiantes, tanto veteranos como novatos, cuenten con la información suficiente para conocer hasta donde deben llegar los límites de lo permitido, tanto para el que actúa y manda ordenes, como para el que ejecuta esas órdenes y las obedece.
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