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Notas al margen

Notas al margen

OPINIóN IR

13/10/2020 A A
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Notas al margen
Las manos se retuercen entre el miedo y la necesidad de tocar. No se deciden por el bando en el que estar, se quedan replegadas en sus arrugas y se dejan caer sobre la bata azul que tantas batallas ha visto pasar. Y la abuela sigue sentada, manejando un pañuelo blanco en el que bordó las iniciales del marido al que no olvida, frente a la ventana. Las telas no hablan, ni las que tapan la boca, pero cuentan. Y quien las viste cada mañana, entre balbuceos de queja porque la bisagra de la espalda pide engrase, porque el hombro ya prefiere cotas más bajas... también guarda mucho que contar. Hay miles de historias que dejamos pasar por la cadencia estrecha que nos da la vida para mantenerla. Nos quedamos en la parte de soportar y sobrevivir. Y miramos a los ojos a los que marcaron la misma pauta para dejarse la piel por nosotros y decirles que no tenemos tiempo. Es un impás lo que dura ese cruce de ojos, menos mal. Y del otro lado nadie pide cuentas, nunca hay reproches aunque lastime que la agenda no tenga notas al margen para el que lo dejaba todo por compartir unos reyes magos con los suyos. El pasado no se cobra y el futuro se queda pequeño para recoger canas y darles cobijo. Mejor con otros que están especializados en dar cariño a cambio del sueldo del reposo. Lejos de alegatos por defender el abrazo propio, la pandemia inserta el suyo. Su manta deja ver los pies de una sociedad que se fue por el retrete tras perder lo básico, la gestión del tiempo. En el adiós al tirar de la cadena nos hemos quedado con los mayores recluidos allí donde el paraíso fuga. Pero no hay momentos para arreglar grietas. Tal vez lo reservamos para el entierro, si el aforo permitido nos deja devolver las lágrimas a quien siempre acompañó nuestro llanto.
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