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Nostalgia bipartidista

Nostalgia bipartidista

OPINIóN IR

24/05/2019 A A
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Nostalgia bipartidista
Pasada ya la resaca de las recientes elecciones generales, empezamos a vislumbrar lo que hemos votado y a lo que nos vamos a enfrentar durante los próximos 4 años. La muestra la tuvimos el pasado martes con el arranque de la nueva legislatura.

El Congreso se ha convertido en un auténtico circo. Políticos presos ocupando escaños y prometiendo sus cargo con fórmulas grotescas, apretones de manos cómplices entre el presidente del Gobierno y presuntos golpistas, besos de diputadas ‘veleta’ a otros a los que hasta hace poco tiempo pedían prisión, nuevas formaciones intentando ganar protagonismo a calzador, la izquierda chavista viendo cómo pueden llevarnos hacia el comunismo latinoamericano, los partidarios de la disolución de España torpedeando la sesión y… camisetas, muchas camisetas con mensaje, mientras la nueva presidenta de la Cámara, ahora aún más ‘Baja’ que nunca, miraba para otro lado.

Es lo que hemos votado y es lo que vamos a padecer. En el pecado llevamos la penitencia.

¡Qué quieren que les diga!, no soy optimista y ya verán cómo los que tanto renegaban del bipartidismo, serán los primeros en echarlo de menos. No sé qué tiene de malo el bipartidismo cuando grandes democracias desarrolladas funcionan con este sistema, les va bastante bien y garantizan la gobernabilidad, mientras que en otros países, en los que las orientaciones políticas se han atomizado, ahora están padeciendo los males. Miren a Francia o miren a España, sin ir más lejos.

El momento político actual es muy convulso, con grandes comportamientos ególatras. Hemos encontrado en la política el remedio para la frustración de que todo español lleva dentro un seleccionador nacional de fútbol. Ahora, si militas en un partido y crees que tus aspiraciones no se satisfacen, pues montas un partido nuevo en el que tú seas el líder y punto. Asistimos incluso a la fragmentación de los nuevos partidos en otros dos o tres nuevos partidos, como en el caso de Podemos y no descarto que en Ciudadanos o en Vox en cuestión de meses, también sufran escisiones.

Yo sigo apostando por el bipartidismo, pero con unas premisas. En primer lugar, en los partidos debe existir una democracia interna profunda para que las distintas corrientes de pensamiento dentro de las formaciones tengan sus oportunidades y su peso. En segundo lugar, la Ley Electoral debe cambiar para que ni el bloque de centroderecha ni el de centroizquierda, tengan que depender de independentistas.

En solo un par de días volveremos a enfrentarnos a las urnas y aunque aún es pronto para que los nostálgicos del bipartidismo seamos mayoría, veremos si los votantes continúan o no en la senda del desgobierno.
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