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No toquéis Primout

No toquéis Primout

OPINIóN IR

13/09/2015 A A
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No toquéis Primout
¡No toquéis Primout! ¡Especuladores, fuera vuestras sucias manos del río Primout! No y mil veces no. Despedimos junio en estas páginas con el artículo ‘Francisco Aire Limpio’, invocando la encíclica papal Laudato si contra los depredadores de ‘la Casa Común: nuestra Hermana Tierra’ y reanudo la conversación con los lectores y lectoras de La Nueva Crónica –cuya hospitalidad agradezco por abrirme este balcón dominical– con una denuncia indignada y enérgica: ¡Fuera vuestras sucias manos de Primout!
Los argumentos en defensa de uno de los mejores enclaves naturales de la cordillera cantábrica no caben en estas líneas; remito a las alegaciones de EcoBierzo, Ecologistas en Acción y de la Comunidad de Amigos del Río Primout ante la Consejería de Comercio y Turismo. Señores altos cargos y funcionarios que tenéis en vuestras manos el expediente 199/10 de aprovechamiento hidroeléctrico Salto de San Pedro Mallo: ¡No!

Señores ‘empresarios’, depredadores sin escrúpulos diría el Papa Francisco, de Iniciativas Energéticas Combinadas SL: ¡No! El salto de Primout no es de utilidad pública: es puro afán de lucro privado a costa del patrimonio natural de todo El Bierzo. De una vez por todas y para siempre, basta ya de considerar nuestra sagrada tierra como un erial donde hacer negocietes. Si este proyecto da un paso más, miles de bercianos y bercianas deberíamos salir a la calle: no necesitamos una autonomía-ombligo en Valladolid para autorizar este saqueo o bendecir la contaminación de Cosmos. Tampoco necesitamos un Consejo Comarcal si no lidera de inmediato esta oposición radical, en los despachos y en la calle, codo con codo con los ayuntamientos de Toreno y Páramo del Sil, que han presentado miles de alegaciones. Frente a esta nueva agresión al Bierzo necesitamos una sacudida, una toma de conciencia. Ni puestos de trabajo (falsos) ni boniatos en vinagre: puro afán de lucro de cuatro listos sangrando los ríos del Bierzo. Dejad en paz a Primout, donde reposan los sueños de generaciones. Dejaz en paz nuestros valles, ríos y montañas.
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