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No todos iguales

No todos iguales

OPINIóN IR

25/11/2020 A A
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No todos iguales
Es cosa sabida que como ciudadano me gusta la política de todo ámbito territorial y competencial. Siempre me cautivó y por ello milité en partidos y sindicatos de izquierdas hasta bien entrado en años. Hasta que comencé a ver cómo algunos de los más listos –no inteligentes– se transmutaban en listeros. Es decir, en aquellos que aunque no los defina el mataburros y al margen de su idoneidad, bien por medio de amenes, silencios cómplices y dimes y diretes pugnaban por verse incluidos en las listas –en cuanto más elevada posición, mejor, obviamente– para cualquier responsabilidad elegible en la cosa pública.

Buena investigación sociopolítica sería determinar qué número de estos individuos correveidiles medraron posteriormente en su posición si no social sí económica valiéndose de corruptelas de diverso tipo e importe.

Lo aún peor fue y es ver cómo las propias organizaciones políticas y sindicales, en evitación de daños electorales, consentían y me temo aún consientan tales desmanes como males menores si no como normalidades de la condición humana. ¿Quién no ha leído o escuchado a los máximos responsables de partidos y sindicatos decir que nada sabían, que se han enterado de tales desaguisados por la prensa, cuando no defender lo indefendible porque el deshonesto es ‘uno de los nuestros’?

Por estas cosas ha sido que me he convertido en apartidista, en independiente, que no en apolítico, pues no he dejado ni dejo de mostrar interés por los asuntos relacionados con la política (pocas cosas de los días no lo están). Bastante tuve y tengo con gestionarme a mí mismo como para tragarme sapos y culebras ajenas, individuales o colectivas.

No estoy afirmando que todos los políticos y sindicalistas sean iguales, ¡quia! Qué duda cabe de que, con ser muchos estos ‘listeros’, inmensamente mayor es el número de los honestos conciudadanos que desde una u otra responsabilidad pública y posición ideológica trabajan cada día desde sus cargos electos por mejorarnos días y vida con acciones que podremos compartir o criticar, en su totalidad o en alguno de sus aspectos.

Nada más injusto hay que ese simplista y populachero «todos son iguales». Por algo siempre ha sido y sigue siendo el mensaje más esparcido por esa extrema derecha de cuyos gritos de libertad tan bien sabemos el significado. ¿Cuándo les faltó a ellos libertad en los largos años de oprobio?

Perdonen lo memorioso de mi texto de hoy, pero anda la fascinante y, a veces, puta vida espoleándome memorias.

¡Salud!, y buena semana hagamos y tengamos.
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