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No todas las vidas son de perros

No todas las vidas son de perros

A LA CONTRA IR

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| 19/12/2018 A A
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No todas las vidas son de perros
Caminas por la calle y en el suelo sentado, más bien tirado, un pobre pide sin hablar, con un cartel. Uno te cuenta penurias familiares con faltas de ortografía, otro simplemente explica «soy asturiano» (cada día tengo más ganas de preguntarle el motivo de la elección del eslogan), un tercero lee un libro de muchas páginas y su letrero solo dice: «Una ayuda por favor. Gracias». ¿A quién elegir?

En vacaciones de verano muchos perros quedan abandonados en una carretera, sin cartel, mirando al horizonte por el que se fue el coche que le abandonó con engaño. Otro vaga de pueblo en pueblo, de monte en monte, no cazaba bien y un desalmado cree que le hizo un favor no pegándole un tiro ¿Qué vida es de perros?

En medio de la calle un señor trajeado habla por su móvil urbi et orbi, mira desde la altura de sus mundos, concierta una reunión, pide un taxi y pregunta al taxista si admite pago con tarjeta. Sería que sí pues subió, este trajín de vida le impidió ver al pobre que es asturiano.

Siguiendo las huellas del hombre de las reuniones caminan tres perros, vestidos de patas a cabeza, cada uno con un modelo diferente y atados, no a un móvil, a un dueño.

Tampoco ellos saben que hay perros a los que abandonan, a los que engañan, que viven en perreras, que llevan vidas de perros.
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