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No se salva ni Dios

No se salva ni Dios

A LA CONTRA IR

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| 02/03/2021 A A
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No se salva ni Dios
Nos hemos acostumbrado a las cifras mortales de una manera casi obscena, ya son un dato más de cada día, un dato terrible que ya no nos remueve. En el baile de cifras diarias ayer tocaba escuchar que «febrero ha sido el mes con más muertos de la pandemia».

¿Porqué tenemos la sensación de que esta pesadilla está pasando, qué casi ha pasado?

Ya son solo recuerdos los aplausos en las ventanas, los que cantaban sus canciones para todos, los que recorrían las casas preguntando si hacía falta algo, quienes cogían su coche e iban a hacer la compra para todo el pueblo y hasta el cura que recorría en solitario el pueblo en procesión para que los feligreses le vieran y escucharan desde sus casas...

Han sido muchos los que se han quedado en el camino. Los que se siguen quedando. Pero también son numerosas las cicatrices que sufren otros muchos, casi nadie sale entero de esta batalla.

Las metáforas de los pelos que vamos dejando en la gatera de la batalla están por todas partes, nunca mejor dicho cuando vemos en la imagen que llegan hasta las lápidas de un cementerio donde, con perdón, es inevitable el chiste fácil de «aquí no se salva di Dios», pues como vemos le ha llevado parte de la mano y el brazo.

Para aliviar la tensión recordaré una anécdota con protagonistas parecidos. Una mañana, de aquellos octubre de inicio de curso, apareció en la fachada de la Facultad de Medicina de Oviedo una enorme pintada, de muchos metros, en la que se le daban unos ánimos singulares a quienes iniciaban su carrera:

– Aquí no aprueba ni Dios.

En la parte inferior de la pared se completaba la frase:

– Jesucristo: 4,5.
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