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No olvidar de dónde venimos

No olvidar de dónde venimos

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Fulgencio Fernández | 22/03/2021 A A
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No olvidar de dónde venimos
Tradiciones Noemí Suárez y Álvaro Argüelles de la Fuente grabaron en Sorribos de Alba la primera jornada de trabajo de su proyecto ‘Fue hogar’ que, explican, tiene mucho de nostalgia y homenaje a aquellos lugares que son tradición, como el hogar
«Nuestro objetivo es claro: No olvidar de dónde venimos ni lo que fuimos, a pesar de que cierto estilo de vida no exista ya y ciertas labores ya no se practiquen; poner en valor nuestros pueblos y el mundo rural, También la montaña leonesa; y dar prioridad a la tradición y visibilizar la despoblación». Quienes confiesan estos objetivos son los jóvenes Noemí Suárez (técnica audiovisual, de Sorribos de Alba) y Álvaro Argüelles de la Fuente (técnico de sonido, de Sahechores de Rueda) y el trabajo en el que quieren abordar estos objeticos es la grabación del proyecto que han bautizado como ‘Soy Montaña: Fue hogar’ y que graban los sábados día 20 y 27 de marzo en Sorribos.

‘Fue hogar’, explican, «una vez más tiene mucho de nostalgia y homenaje. Esta vez a esos lugares que fueron y son tradición, como es el hogar. Consideramos fundamental recalcar su importancia, ya que son esos lugares generadores de tradición». Para ello, reunirán en una casa de Sorribos, la de Olvido y Luis, a unas gentes que «a través de la música tradicional y quienes la ejecutan daremos un punto de vista diferente dentro de estos lugares; mostraremos a algunas personas que (incluso desde edad temprana) sienten el arraigo por tradiciones y lugares que no llegaron a conocer o apenas recuerdan. Recrearemos pequeñas escenas que fueron cotidianas en el mundo rural y dentro de estos lugares».

Así, por Sorribos pasaron el sábado gente como Javier Emperador, Roberto Marqués, Maika Aha, Magdalena, Norberto Magín, Lourdes, José, Said Miguel, Raquel Balbuena, de Carrizo, de León... gentes de filandón.

En sus palabras volverán a cobrar vida escenas que creíamos perdidas pues «actualmente el ‘hogar’, la ‘cocina de curar’ o la ‘cocina de humo’ (la denominación varía según la zona) solo es, en el más afortunado de los casos, una habitación trancada en una casa deshabitada en un pueblo casi vacío; aunque muchos fuimos aún partícipes de este lugar». Por eso reaparecerán las pregancias que hoy cuelgan vacías y olvidadas siempre sostenían, sobre el fuego, una pota. Y el humo. Se recuerda que las tajuelas ahora vacías y solitarias fueron el atrezo de varias escenas cotidianas. Y el fuego del hogar.... La vida.
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