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"No nos resignamos a ver morir todo, hay esperanza"

"No nos resignamos a ver morir todo, hay esperanza"

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Fulgencio Fernández | 06/04/2020 A A
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"No nos resignamos a ver morir todo, hay esperanza"
Cultura Noemí Suárez, de Sorribos de Alba, acababa de estrenar su trabajo de fin de grado, el documental ‘Soy montaña’, cuando el virus también lo llevó al confinamiento. La despoblación y el fin de la minería laten en su trabajo pero también la esperanza
«'Soy montaña’ es el título del documental de Noemí Suárez pero bien podía ser asimismo la autodefinición de su autora, una leonesa de 25 años, natural de Sorribos de Alba, orgullosa de su tierra pero, «sobre todo, soy rural y soy montaña pues siempre que puedo, pegada a mi cámara, me pierdo en el monte, pues soy una apasionada de nuestra comarca, de su historia y tradiciones».

Noe Suárez, marcada desde siempre por «una imaginación sin límites» es técnica audiovisual (Grado superior de Realización de Proyectos de Audiovisuales y Espectáculos) y este ‘Soy montaña’ es precisamente un reportaje que nace como trabajo de fin de grado, «pero que ya es el trabajo de toda una vida. una vida en la Montaña Leonesa».

Dice Suárez que ella creció , «a los pies de la montaña central», en su Sorribos natal, pero «desde que tengo uso de razón he sido partícipe de la vida dentro del pueblo y lo que ello engloba: sus gentes, tradiciones (cada vez menos, por desgracia), ritmo de vida, ... Siento un enorme orgullo de pertenecer a donde pertenezco y por ello siempre digo que soy rural y soy montaña».

Quería acercar con su trabajo un testimonio de estas vivencias pues «considero que, como yo, hay mucha gente que no podrá vivir todo lo que aquí se vive (infancia rural, amistades eternas, naturaleza en estado puro, ...), todo lo que estos lugares son y significan» y desde que acabó el Bachillerato viene gestando este proyecto, «pero no es hasta el fin de mi grado superior, el año pasado, cuando el proyecto toma forma de reportaje». Y de realidad.

No podía ser ajena la joven realizadora a la realidad que vive este mundillo que refleja, marcado por una palabra: despoblación, tal vez manida de tanto usarla pero cruel. «Por desgracia a todos los que habitamos zonas rurales, y más de montaña, nos azota. Pues la despoblación como sabemos es el principio de otros ‘problemas’, como por ejemplo, la pérdida de servicios básicos».

Ypara agravar más la situación a Noemí Suárez también le tocó sufrir otro grave problema en su comarca, en los alrededores de La Robla, el fin de la minería: «Me centro en las cuencas mineras. Lo primero, porque pertenezco a una de ellas. Y lo segundo, porque aún a día de hoy más de 53.000 personas habitamos estas zonas, a pesar de la pérdida drástica, rápida y dramática de nuestra principal actividad económica: la minería. Nuestra provincia llegó a tener 132 minas, casi en su totalidad de carbón, por lo que hablar de montaña leonesa es hablar también de minería»
Los datos, los números, no incitan precisamente al optimismo, pero Noemí Suárez ha encontrado otra realidad, tal vez alejada de los discursos políticos o las noticias fatalistas. «¡Es curioso!, pues si bien hay gente que es muy pesimista en cuanto al futuro de las cuencas y de la montaña, me he encontrado con un sentimiento un poco unánime de esperanza. El fin de la minería es algo dramático y que aún está muy reciente, pero como en todo duelo... hay que pasar todas las fases».

Ytambién esta joven montañesa prefiere subirse al carro de la esperanza: «Yo comparto ese sentimiento de esperanza, porque he descubierto que hay mucha gente trabajando y remando por todas estas zonas. Tenemos la gran suerte de vivir en la provincia de la biosfera, con una situación única en el mundo»; pero también reconoce que el avance de la despoblación seguirá avanzando, es algo que supera los límites de la propia comarca o la provincia. «Es algo que será inevitable. La mayoría de gente que habita los pueblos y la montaña durante todo el año superan los 60 años. Si a esto le añadimos la pérdida de servicios básicos (consultorios médicos, tienda de alimentación, conexiones como el teléfono, ...) y la falta de oportunidades laborales ..., pero aún así somos muchos los que no nos resignamos a ver morir todo y que incansablemente seguimos y seguiremos luchando día a día en contra de la despoblación».

Había hablado la documentalista leonesa de la privilegiada situación de la provincia en el aspecto del paisaje y la naturaleza, con siete reservas de la biosfera. «Y habría que añadir un patrimonio histórico, gastronómico o cultural único. Por nuestra montaña pasa el camino de San Salvador, el Olvidado, Vadiniense; se recuperan rutas, tradiciones...»; Y sobre todo quiere incidir Noemí Suárez en otro patrimonio tal vez poco valorado: «Creo que lo más maravilloso de todo es nuestra tradición oral. Tenemos la gran suerte de contar tanto en la montaña central, como en la oriental y occidental con unas tradiciones realmente mágicas. Y es uno de los puntos positivos con los que luchamos. Cada pueblo, cada pico, cada arroyo ... tiene detrás una historia que contar. ¿No es maravilloso?».

Una filosofía de vida y un sentimiento de ganar el futuro que también lleva la minería, pese al trágico momento que ha vivido: «Con la minería no podía ser menos. El ejemplo lo tenemos en Sabero, con su museo. O en el pozo Lumajo de Laciana. Es historia y es tradición y por ello hay que aprovecharlo y no olvidarlo».

Encontrar entre los vecinos de la comarca y la montaña este sentimiento de esperanza, que Noemí Suárez ya albergaba e irradiaba, le parece lo más positivo que ha encontrado en las numerosas horas de preparación de este documental, en las charlas con los vecinos. «Me sorprendió gratamente, porque ya no soy yo, ya es la gente. La cantidad de personas que, algunas sin saberlo, contribuyen a luchar por una forma de vida, a luchar por unas zonas que no se resignan a morir y a luchar por una montaña que a algunos nos ha dado tanto».

Tal vez esa dispersión de la población propicia que «muchos de los que creen en el futuro ni son conscientes ni se conocen entre ellos. Y ... somos muchos y muchos jóvenes».

Por eso Noemí Suárez Blanco ya anuncia un nuevo grano de arena en esta esperanza de futuro. «Ya está en marcha la segunda parte de Soy montaña, que estará centrada en ellos, en la gente, en todos los que formamos la montaña, los que somos montaña».
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