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"No me pierdo el rastro ningún domingo, así que ya tenía ganas de que volviera"

"No me pierdo el rastro ningún domingo, así que ya tenía ganas de que volviera"

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El rastro ha vuelvo a ocupar el paseo de Papalaguinda después de 20 semanas. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen El rastro ha vuelvo a ocupar el paseo de Papalaguinda después de 20 semanas. | SAÚL ARÉN
Alfonso Martínez | 02/08/2020 A A
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"No me pierdo el rastro ningún domingo, así que ya tenía ganas de que volviera"
Municipal El tradicional mercado vuelve a Papalaguinda con la mitad de los puestos y con una notable afluencia de clientes
El rastro dominical se ha sumado este domingo a la 'nueva normalidad' de la ciudad de León después de 20 semanas en dique seco a raíz del estado de alarma decretado para frenar la propagación de la pandemia de coronavirus. Con la mitad de sus puestos, ya que el acuerdo entre el Ayuntamiento y los vendedores implica que irán rotando cada semana como medida de prevención de contagios, pero con su esencia de siempre.

El dispensador de gel hidroalcohólico en el control de aforo es otra de las medidas d seguridad implementadas a la hora de recibir a los leoneses en Papalaguinda. A primera hora solo se podía entrar al rastro por la zona de Guzmán y solo se podía salir por la zona donde se acaban los puestos, a la altura del Parque Infantil de Tráfico, ya que los accesos laterales estaban vallados. Sin embargo, la notable afluencia de personas, que en numerosas ocasiones se han saltado las vallas, y las quejas de los vendedores del final del rastro han provocado que posteriormente se haya permitido la entrada y la salida por ambos extremos.

“No me lo pierdo casi ningún domingo, así que ya tenía ganas de que volviera”, comenta Encarna, una de las habituales y madrugadoras clientas del rastro mientras saluda con efusividad a uno de los 170 vendedores que ayer pudieron instalar su puesto.

El rastro se ha ido animando conforme ha avanzado la mañana y han vuelto las tradicionales gangas vociferadas por parte de los comerciantes a la hora de captar la atención de la clientela. “Hoy tengo de todo y bien barato, amigas”, proclamaba uno de ellos mientras colgaba en su puesto perchas con camisas y amontonaba ropa interior.

El Ayuntamiento de León y los vendedores habían alcanzado un acuerdo que sirviese para garantizar todas las medidas higiénicas, sanitarias y de distanciamiento social y con la citada reducción del número de puestos. Concretamente, se ha fijado una distancia de dos metros entre cada uno de ellos y se ha establecido un corredor de siete metros de ancho para permitir el tránsito de los compradores. Hasta que no se pueda volver a la situación de normalidad anterior a la pandemia, todos los puestos provisionales serán de cuatro metros de largo por tres de ancho.

Cada domingo se instalarán alrededor de 170 puestos a lo largo de casi 500 metros del paseo de Papalaguinda. Y lo harán con carácter rotatorio, de modo que puedan colocarse todos los comerciantes que cuenten con autorización municipal.

Recomendaciones

Para garantizar la seguridad de compradores y vendedores, es obligatorio mantener entre el puesto de venta y el cliente una distancia de seguridad. Para ello, los comerciantes ambulantes deben delimitar completamente sus puestos de venta, de tal forma que se garantice siempre y en cualquier caso el cumplimiento de las medidas de seguridad.

Se recomienda colocar en la zona de ventas del puesto una mesa delantera que no se utilice para exposición de productos y que, al mismo tiempo, garantice el distanciamiento.

Únicamente las personas vendedoras del puesto de venta podrán tocar los productos y lo harán siempre con guantes de protección.

En la zona de ventas de cada puesto sólo puede haber un cliente por dependiente. El resto de personas tienen que esperar a ser atendidas de forma ordenada y separadas entre sí. Además, se recomienda el pago con tarjeta.
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