Publicidad
No hay rival pequeño

No hay rival pequeño

OPINIóN IR

11/03/2020 A A
Imprimir
No hay rival pequeño
Las ideas caen como pedrusco en un charco, en este inmenso pantano de trivialidad, en que está sumergida la sociedad española, anémica del alma, por paludismo intelectual. Así escribía Unamuno, aunque él se refería a la juventud y para mí, sus palabras retratan con pincelada exacta a la clase política. De Unamuno se ha vuelto a hablar recientemente, porque se ha hecho una película en la que aparece, pero, me temo, que sigue sin leerse.

La cosa de la política me provoca una mezcla de sensaciones, como una ensalada mal aliñada, en la que se confunden el desasosiego, la grima y el hastío. «Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos» –como cantó Celaya–, pero, sin embargo, no soy tan optimista como para creer que «estamos tocando fondo», hace ya un tiempo que busqué un refugio en el que poder seguir practicando el sano ejercicio del debate.

Creí encontrarlo en un grupo de ‘wasap’, ‘No hay rival pequeño’, en el que discutimos sobre deporte en general y especialmente de fútbol. La mayoría de los del foro es gente razonable, a la que le gusta el fútbol e incluso entiende de fútbol, circunstancia ésta que me llevó a pensar que era el lugar ideal para olvidarme de la política sin privarme de los lances dialécticos, que son la sal de la vida.

Estaba equivocado. Cada uno partía con sus colores. Algo que no impedía criticar a su equipo cuando no jugaba bien o ganaba injustamente ni reconocer los méritos del contrario. Es decir, los colores no anulaban el buen juicio. Para mi pesar, este idílico parlamente deportivo ha ido degenerando haciendo suyas las mediocres maneras del combate político. Jueguen bien o mal, se ha instalado la defensa a ultranza de los propios y el ataque feroz a los contrarios. Que ganen los nuestros, aunque sea robando, y el espurio placer de que los otros pierdan siempre. Se retuercen los datos, se invoca a periodistas de uno u otro bando, hasta noticias falsas y estamos a un par de jornadas de empezar a llamarnos fascistas por decir que fue penalti o no. El triste resultado es que apenas ya hablamos de fútbol, de lo que de verdad pasa en el campo. Y así, con todo.

Y la semana que viene, hablaremos de León.
Volver arriba
Newsletter