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No es país para viejos

No es país para viejos

OPINIóN IR

12/07/2021 A A
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No es país para viejos
El anuncio de Pedro Sánchez acerca del cambio de gobierno no augura nada bueno. Que el presidente de un país pueda expresar en voz alta y abiertamente la ventaja de sustituir a veteranos por jóvenes, cuando en España la discriminación por edad es un problema candente, es una bofetada a muchos españoles que se encuentran en situaciones de precariedad laboral extrema o en paro de larguísima duración.

Desde que el ser humano está sobre la faz de la tierra los consejos de sabios han estado formados por ancianos no sólo por experiencia profesional sino por haber vivido. Vamos a evitar el desarrollo de este asunto de la misma manera en que lo ha hecho el señor presidente al alinearse con la discriminación reinante y con el agravante de que estos nuevos jóvenes nos van a gobernar a todos. No obstante hay mujeres, el acento está en eso, para desagraviar.

No era suficiente una pandemia que ha acabado con nuestros mayores de la peor manera, ahora hay que asestar unos golpes más poniendo públicamente en valor la ventaja de la “juventud” en el ámbito laboral y en concreto en puestos del gobierno.

España tiene la mayor esperanza de vida de toda Europa y la tercera del mundo, solo superada por Japón y Suiza. Así se desprende de un informe elaborado por el Ministerio de Sanidad donde se establece que la edad de vida en España es de 83,3 años (80,4 en hombres y 86,1 en mujeres.

Sin embargo, es prácticamente imposible obtener un trabajo a partir de los 50 años. Según la fundación Adecco, se descartan el 85% de los CV de los mayores de 55 años automáticamente y el paro de larga duración se ha duplicado en 8 años.

Es obvia la altísima probabilidad de que una persona que quiera o precise (para comer, básicamente) seguir en activo, se vea abocada a permanecer en paro durante más de la mitad de su vida.

Todo ello, claro está, salvo en los casos privilegiados en los que el interfecto/interfecta tenga contactos al nivel pertinente y se mantenga así fuera del engranaje de selección de las empresas que se aplica al común de los mortales. Por cierto, sistema de selección gestionado en general por jóvenes recién salidos del horno universitario que deciden desde recursos humanos el destino de gente, en muchas ocasiones, infinitamente más competente que ellos.

A esto se suma la peor situación en la que están las mujeres de más de cincuenta años y el paisaje aún más dramático para madres solteras o divorciadas con hijos a su cargo. Conciliar es prácticamente imposible y caer en manos de desalmados y explotadores es lo más factible. Donde hay necesidad surge el explotador.

Si bien es cierto que España lidera unos pésimos datos del paro juvenil de la Unión Europea y la zona euro, también lo es que la previsión de la Comisión Europea es que al menos el 78% de la población de la Unión Europea (UE) con edades comprendidas entre los 20 y los 64 años tenga un empleo para el año 2030. No veo que esto case con la línea argumental del Sr Sánchez.

Es triste que un joven no pueda independizarse y que se sienta olvidado, esto no es un texto contra los jóvenes, muy al contrario, pero es más grave que una persona con otras a su cargo se vea en la calle y sin posibilidad de reintegrarse en el mercado laboral.

Los jóvenes, como bien sabemos, no lo son siempre, aunque a ellos se lo parezca, y hacer de esta sociedad y de este mundo un lugar más humano es labor de todos, empezando por nuestros gobernantes.

Ante esta situación la posibilidad de ser un “outsider” es una decisión que ya muchos están tomando y que el buen cine, como espejo y profeta que siempre ha sido, ya nos está avanzando.

Nos parece una cosa muy exótica ver en el cine “Nomadland” la película protagonizada por la maravillosa Frances McDormand en la que una mujer viuda y sin hogar recorre el país en autocaravana y sobrevive a base de trabajos esporádicos en campings o en bares. Es una realidad cercana, créanme.

La discriminación por edad es una realidad en nuestro país y la evolución del gobierno de Sánchez refuerza, lamentablemente, que este no es país para viejos.
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