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Nano queda solo en el cartel de los mozos de La Sobarriba

Nano queda solo en el cartel de los mozos de La Sobarriba

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Germán y Nano recreando el cartel del concurso de relatos en una imagen de archivo. | L.N.C. Ampliar imagen Germán y Nano recreando el cartel del concurso de relatos en una imagen de archivo. | L.N.C.
Fulgencio Fernández | 23/01/2022 A A
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Nano queda solo en el cartel de los mozos de La Sobarriba
Obituario Germán y Nano eran los protagonistas de una vieja foto hecha cartel de un concurso de relatos de lucha leonesa; pero no era una foto de lucha sino una imagen de una forma de vida con dos protagonistas que bien podían ser la esencia de La Sobarriba. Acaba de fallecer Germán, Nano se ha quedado solo
Fue uno de esos reportajes en los pronto te das cuenta que no has encontrado aquello a lo que ibas. Era casi una anécdota, dos luchadores de la Sobarriba que aún vivían y eran los protagonistas de la foto que ilustraba el cartel de un concurso de relatos cortos sobre lucha leonesa. Eran ellos Nano y Germán, los mozos del cartel, de Villaseca de la Sobarriba.

Pronto entiendes, cuando los ves a los dos sentados a la puerta de casa, recordando viejos tiempos y viejas historias, que no estás ante dos luchadores sino ante dos vidas, que no estás solamente ante dos vidas sino ante dos formas de ser —las de las gentes de La Sobarriba— y de estar —ahí al lado de León y, sin embargo, tantas veces invisibles—, ante dos paisanos que bien pueden ser el orgullo de una tierra. Cuando les pides que se agarren como en la foto del cartel lo hacen y, sin embargo, pronto ves que a aquella estampa no le puedes poner el pie de "rivales en la lucha". Mira la foto. Son dos tipos que casi se abrazan.

Y son dos vidas que arrancaron en Villaseca y tomaron caminos diferentes. Uno, Nano, se fue, como tantos, fue guardia civil, como tantos, y regresó a su tierra, a los corros, a hablar de lucha, a leer, a vivir.

El otro, Germán, se quedó. Fue un enorme trabajador, cortó el pelo a los vecinos como había hecho su padre y fue lo que ahora llamarían un emprendedor pues a su casa llegaron aquellos primeros tractores que cambiaron el campo y el mundo. De ello hablaban, sentados al sol, que también era otra forma de lucha y de luchar.

Germán Tascón acaba de fallecer, a los 85 años. Se queda solo Nano como mozo del cartel, se queda sola Apolonia, su viuda, nos quedamos solos todos como siempre que muere un tipo así. Paisano bueno, que diría Tasio.
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