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¡Música, maestro!

¡Música, maestro!

OPINIóN IR

09/06/2021 A A
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¡Música, maestro!
Tengo que confesarte algo: el de los ojos negros me tiene loca. También tengo que contarte que beso a beso me enamoré de ti y que, si se tercia, te ‘vi’ a comer, que canta Manolo Escobar. Y es que más, te quiero y quiero más. Ya sabes, me gustas mucho, ‘tururururu’. No es amor, es una obsesión y por eso quiero, quiero, quiero, quiero, quiero verte. Dime que sientes lo mismo que yo, dime que me quieres dímelo. Suavemente...¡Bé-sa-me! Y cuéntame, luna bonita, tú qué sabes de pasión. Y si te deja no lo pienses más, búscate otro más bueno, vuélvete a enamorar.

No rompas más mi pobre corazón porque desde que me dejaste, la ventanita del amor se me cerró. Mentías cuando me decías que yo era solo para ti. Ahora olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta; pues parece que el amor, con su dulzón vaivén, produce más calor que el chacachá del tren.

Allí me colé y en tu fiesta me planté. Yo quiero bailar toda la noche y un, dos, tres, un pasito pa’lante, María. Levantando las manos, moviendo la cintura, y bate que bate. Venga y baila que ritmo te sobra porque hay que ser torero cuando el toro y la muleta van al mismo son. Y yo sigo aquí, esperándote con el Venao, la Macarena, Vitorino, el tiburón y la sopa de caracol. Sufre mamón.

A mi me gusta la gasolina, así que dame veneno que quiero morir. ¡Quema la visa, vive deprisa! Dale don dale, Mari Carmen. Tu hijo está en el ‘afterhour’. Y los demás cantaremos ahogado en un bar, chiquilla. Con mis canciones pa’ aquí, con mis canciones pa’ allá, y sin vicio no quiero estar. Gritaremos que de la misma condición no es el pueblo ni un señor, y que este es mi sitio, esta es mi gente. Ya ves, las vueltas que da la vida, el destino se burla de ti, dónde vas bala perdida, dónde vas triste de ti...

Somos verbeneros por naturaleza y hemos hecho más noches de orquesta que la luna. Por eso, en estas vísperas extrañas de otras fiestas de mi pueblo que no van a ser, no puedo por menos que abrazar desde estas líneas a todos los músicos y feriantes que han contribuido, siempre, a hacernos un poquito más felices cantándole a la vida. Todo esto pasará, volverá a ser nuestra gran noche y nos agarraremos en la plaza para cantar que «llorando brindará por los amigos que perdió sin darse cuenta». Riendo, volveremos a cantar con ellos al compás de una muñeira.
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