Publicidad
Moverse de otra forma

Moverse de otra forma

OPINIóN IR

11/10/2018 A A
Imprimir
Moverse de otra forma
Aún recuerdo el día en que un colegio público de la ciudad dio comienzo a una locura imposible en pleno siglo XXI, conseguir que sus alumnos llegaran hasta allí caminando, seguros, cuidados, protegidos pero libres y aprendiendo a tomar sus primeras pequeñas decisiones, o lo que es lo mismo educándose al crecer. Solamente se necesitó el afán de unos pocos y la colaboración de unos cuantos voluntariosos y jóvenes universitarios que se implicaron durante meses en el proyecto. Fue un hecho temporal, pero hizo renacer una idea ya vieja hace mil años: la ciudad es de los ciudadanos, la ciudad es para caminarla, para vivirla. No puede ser que la mayor parte de la ciudad que no está ocupada por edificaciones pertenezca, en exclusiva, a los automóviles y a quienes nos ponemos al volante.

Ahora llega una idea que pretende ser revolucionaria lanzada por las autoridades locales, sabiendo que no se van a atrever a implantarla. El centro histórico de León está plagado de colegios a los que acuden miles de púberes de todas las edades. Buen número de ellos son llevados hasta la misma puerta del colegio por sus progenitores, y no son pocos los que lo hacen en vehículo privado, provocando alteración constante para los viandantes, para los monumentos y para el aire que respiramos. Regular, impidiendo de verdad la entrada de cualquier vehículo privado a cualquiera de las horas del día y de la noche en toda esa zona, debiera ser prioritario. Pero no debemos olvidarnos que aquella parte de la ciudad que no tiene el sello de histórica, también es ciudad, también pertenece a los ciudadanos, y se merece por tanto el respeto de todos y de todo. Cuándo se habla de colapso en las ciudades, cuándo se acercan los fríos invernales y los episodios de aumento insalubre de los contaminantes atmosféricos en las urbes, a un buen número de personas solo se les ocurre que lo que hay que regular, dificultar, incluso impedir, es el tránsito de bicis y patinetes. Políticos, ¡atrévanse a hacer lo que dicen!
Volver arriba
Newsletter