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Mirandés 1 - Deportiva 2: 'Salvación virtual y derecho a soñar'

Mirandés 1 - Deportiva 2: 'Salvación virtual y derecho a soñar'

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Pablo Valcarce celebra el gol del triunfo frente al Mirandés. | LALIGA Ampliar imagen Pablo Valcarce celebra el gol del triunfo frente al Mirandés. | LALIGA
J. C. | 21/06/2020 A A
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Mirandés 1 - Deportiva 2: 'Salvación virtual y derecho a soñar'
Fútbol / Segunda División Dos genialidades de Pablo Valcarce dan el triunfo a una Ponferradina que se adelantó, vio cómo le empatan cuando dominaba, y acabó volcada y encontrando su premio contra 10
Ni sabía lo que era ganar la Deportiva fuera de casa en 2020 ni conocía la derrota el Mirandés en Anduva desde la segunda jornada de liga. Dos rachas opuestas con las que acabó ayer una Ponferradina que sigue demostrando que ha vuelto a un nivel excepcional del largo parón.

Como en las dos citas anteriores, los bercianos fueron mejores que su rival. Y al igual que el lunes con el Elche, frente a otro equipo que peleaba por el ‘playoff’, los de Bolo acabaron traduciendo esa superioridad en puntos.

Lo hicieron gracias a dos genialidades de Pablo Valcarce, que con dos golazos tremendos tumbó la resistencia de un Mirandés que llegó a igualar el partido en su primera llegada en un momento en el que los bercianos dominaban, pero cuando se quedó con diez a falta de un cuarto de hora no pudo resistir el asedio de una Ponferradina que se puso 1-2 y tuvo la dosis de fortuna necesaria en un descuento en el que los sorianos acariciaron el empate a balón parado.

Un triunfo vital, que supone haber sacado siete puntos de nueve posibles tras el regreso del fútbol profesional, y que da a la Ponferradina la salvación virtual, pues la eleva hasta los 47 puntos cuando en torno a los 48 o 50 ha estado todos los años y todavía quedan ocho encuentros por delante. Objetivo por tanto prácticamente cumplido y derecho a soñar con un ‘playoff’ de ascenso en cuya pelea se han metido de lleno, pues se queda a sólo dos puntos de la sexta plaza y el miércoles recibirá al colista en El Toralín.

Tras un saque de banda, Gil se la dejó de primeras a Pablo, que puso un zapatazo en la escuadra e hizo el 0-1 Y todo ello faltando aún dos titulares que se volvieron a quedar fuera de la lista por lesión (Ríos Reina, a quien está haciendo olvidar el mejor Luis Valcarce de la temporada, e Ivi López), así como la estrella del último partido, Son, que sigue renqueante y a quien Bolo quiere dosificar y reservó para la segunda mitad. Sin ellos, ni el sancionado Saúl ni el este domingo suplente Kaxe, la Deportiva volvió a entrar al partido mucho mejor que su rival.

Hasta tres veces avisó la escuadra berciana en una primorosa media hora inicial antes de poner el 0-1. La más clara, tras un error de Guridi, que intentaba regatear en la frontal, robando la Ponferradina y pegando un ‘trallazo’ de primeras en la frontal Javi Navarro, el cual se topaba con la estirada de Lizoain; pero también en un centro al segundo palo al que un Yuri libre de marca no llegaba por milímetros y en un tiro del propio Yuri desde la izquierda, en esa situación escorada en que encara al defensa que tanto le gusta, que se encontraba con la parada del meta.

Pero ni Lizoain ni nadie hubiera podido sacar el balón que Pablo Valcarce puso en la misma escuadra para hacer el 0-1. De un saque de banda sacó petróleo la Deportiva, pues Iván Rodríguez lo envió con potencia hacia delante, Nacho Gil (de nuevo gran partido del valenciano) la dejó de primeras para Pablo Valcarce, y el interior llegó desde atrás para pegarla desde fuera del área e inventarse un ‘zambombazo’ tremendo que quitaba las telarañas de la cruceta, con Larrea llevándose las manos a la cabeza en una icónica imagen que definía a la perfección lo que había sucedido.

El Mirandés aprovechó un error de Trigueros e igualó en su primera llegada. Desde el 1-1 hasta el descanso mandó Sin embargo, en el único error que a la postre tendría la zaga de la Deportiva en todo el choque, llegó el empate. Falló gravemente Trigueros en un despeje, Rey conectó con Íñigo Vicente, este encontró con un gran pase entre dos defensas el desmarque de Mario Barco, y el punta definió a la perfección cruzando el balón para hacer el 1-1.

Vuelta a empezar en el inicio del cambio de tendencia que se vivió desde el parón para hidratarse hasta el descanso, quizá el momento del partido en el que el Mirandés sí fue superior a su rival. Lo hizo eso sí sin premio, primero porque tras irse Barco con potencia de la zaga tiraba demasiado centrado, y después porque Aitor Vicente, en el área pequeña y tras un pase de Guridi, la pegaba demasiado flojo con su pierna mala y René detenía en el primer palo.

Tras una primera mitad de dominio berciano hasta el minuto 30 y soriano de ahí al final, la segunda parecía más equilibrada, si bien las dos acciones de peligro eran visitantes. Primero en un tiro de Russo, al que le quedaba solo dentro del área el rechace de un tiro de Nacho Gil y que buscaba el palo corto, encontrándose ahí con el despeje del meta; y después en una falta provocada en la frontal por Gil, en la que Pablo Valcarce superaba a la barrera y ponía el balón pegado al palo, hacia donde de nuevo volaba para sacarlo el meta.

Sin embargo, en el minuto 74 llegó la jugada que cambió el choque. Estaban los cuatro defensas del Mirandés con amarilla y, tras una pérdida en el centro del campo de los locales, Carlos Julio llegaba tarde e impactaba con su bota por encima de la rodilla de Asier Benito, viendo la segunda cartulina y dejando a su equipo con diez.

Asier forzó la roja de Carlos y, con la Deportiva asediando, Pablo hizo el 1-2 de remate acrobático en un rechace No lo desaprovechó la Ponferradina, que olió sangre y se volcó en busca del gol. Lo rozó Gil en un tiro que se fue por milímetros a la derecha de la portería y lo encontró un Pablo Valcarce en estado de gracia y que, como ante el Elche, marcó el gol del triunfo en un rechace. Esta vez quien tiró fue Son, que sin ángulo se sacaba un disparo potente que despejaba Lizoain hacia el centro, sacándose en el área pequeña un disparo acrobático el berciano, de volea en el aire, que se convertía el 1-2.

Tocaba aguantar y lo lograron, aunque con dos sustos en el descuento. Primero en una falta colgada con veneno y que en boca de gol ni Sagnan ni Marcos André acertaron a empujar al fondo de las mallas. Y después en otro golpe franco, este lanzado directa por Crisetig, que se iba fuera por muy poco. Dos intentos postreros del Mirandés que no evitaron que la Deportiva ganara por primera vez en Anduva y se ganara el derecho a mirar ya sólo hacia arriba.
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