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¡Mi examen es más difícil que el tuyo!

¡Mi examen es más difícil que el tuyo!

OPINIóN IR

11/06/2019 A A
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¡Mi examen es más difícil que el tuyo!
Sudores fríos, nervios, insomnio, amnesia repentina… difícil es encontrar a alguien que, habiendo pasado por pruebas de examen, no se haya visto afectado en alguna ocasión por alguno de estos síntomas o, incluso..., por todos ellos a la vez!.

Aunque la tendencia humana es la de conseguir olvidar o mitigar esas sensaciones negativas vividas, lo cierto es que, todo aquel que pasó por ello, seguro que tiene algún recuerdo de su prueba de reválida, Selectividad, PAU, o como ahora se llama, Ebau. Echando la vista atrás, es posible que se nos hiciera crear demasiada responsabilidad ante aquella prueba, pues en el fondo su peso tampoco era tan vital, o al menos no era el único responsable del derrotero de nuestras vidas.

En estos días, en los que miles de jóvenes se han enfrentado a su actual Ebau, ha corrido la noticia de que los estudiantes valencianos parecen no estar muy conformes con el examen de matemáticas al que se han tenido que enfrentar. Yo no sé, si es que en el pasado éramos más conformistas, menos guerreros, o más sumisos, pero me ha llamado prodigiosamente la atención tanto revuelo ante un examen que según parece, es más difícil de lo esperado… Quizá, las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, quizá el ejemplo que se tiene en otros ámbitos, en los que la tendencia empieza a ser el protestar por todo «a ver que cae», o quizá y simplemente, una verdadera batalla en defensa de lo justo, hayan facilitado tanto jaleo que, en épocas pasadas, raramente sucedía, aunque también hubiera exámenes más difíciles de lo normal.

No debemos olvidar, que el examen de la Ebau se trata de un acto administrativo y cierto es que, como tal, puede ser objeto de impugnación si se han vulnerado en aquel, preceptos normativos o los principios básicos administrativos y constitucionales.

No tenemos capacidad para emitir en este artículo un juicio respecto del caso concreto valenciano, pero si el examen ha respetado los preceptos y principios citados, independientemente de que su realización sea más o menos difícil, puede que no exista cobertura legal para su impugnación, por muchas firmas que se recaben al respecto y por mucho revuelo que se haga sobre el tema.

El Real Decreto 310/2016, de 29 de julio, por el que se regulan las evaluaciones finales de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato, establece en su artículo 10 el derecho a acceder a los exámenes y a pedir una revisión tanto por los padres como por los estudiantes. Los alumnos mayores de edad o cuando sean menores, sus padres, madres o tutores legales, pueden solicitar al tribunal calificador revisión de las calificaciones obtenidas en el plazo de tres días hábiles desde la fecha de publicación de los resultados. Se comprueba entonces que los puntos estén sumados correctamente y todas las preguntas corregidas. A continuación, se produce la segunda corrección por un profesor diferente al primero, que no conocerá la nota notificada. Pero ojo, porque frente a lo que no suele ser común en los procedimientos administrativos, en este caso, puede concurrir la denominada ‘reformatio in peius’, esto es, que el resultado de la corrección pueda suponer una nota más baja que la originaria.

Si de las nuevas calificaciones se obtiene una diferencia respecto de la anterior calificación menor de dos puntos, se procede a realizar la media aritmética de las dos para obtener el nuevo resultado. Si esa diferencia fuera superior a dos puntos será necesario realizar una tercera corrección, por lo que la nota final será el resultado de la media de las tres calificaciones.

El Tribunal Calificador, tras las nuevas calificaciones, emitirá una resolución con los resultados definitivos. Dicha resolución pone fin a la vía administrativa, por lo que frente a la misma ya sólo cabrá el inicio de la vía judicial lo que supondrá el inicio del recurso contencioso administrativo pertinente.

Por lo tanto, existiendo como existe, un procedimiento legalmente establecido para depurar las posibles irregularidades de los exámenes, creemos más conveniente acudir a los cauces legales, de haber motivos para ello, que el crear un bullicio en la red o en los medios para generar la polémica fácil que tanto nos gusta últimamente.

No obstante, lo que nuevamente ha motivado todo esto, es el volver a poner encima de la mesa el eterno debate sobre las desigualdades que existen entre las comunidades autónomas, y la procedencia de terminar con ello. Una fácil reflexión permite considerar cuanto menos inapropiada la existencia de esas diferencias autonómicas, cuando todos los estudiantes pueden acceder a las carreras universitarias de todo el territorio nacional, por lo que, fuera fácil o difícil aquel examen, pone en evidencia una desigualdad un tanto injustificada que entendemos debería de ser, cuanto menos, susceptible de revisión.
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