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Memoria antidemocrática

Memoria antidemocrática

OPINIóN IR

22/09/2020 A A
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Memoria antidemocrática
A todo el mudo le gusta presumir de que en su pueblo o en su provincia ha nacido un personaje importante. Sin embargo no creo que haya ningún leonés que presuma de ser paisano de un conocido ex presidente del gobierno, que, por otra parte, es miembro de una familia ejemplar. Y, aunque él haya actuado con buena voluntad, es mucho el daño que ha hecho, reviviendo viejos fantasmas, dividiendo a los españoles, y solo superado por el actual inquilino de la Moncloa. Está claro que aquel adolescente, que en la década de los setenta acudía a pasar muchos fines de semana a casa de sus tíos, a quienes tuve la suerte de conocer, no se enteró de la gran obra de la transición y tal vez por eso no tuvo escrúpulos en poner los cimientos para derrumbarla. Precisamente él, que no tenía memoria, ha querido manipular dictatorialmente nuestra verdadera memoria con su nefasta Ley de Memoria Histórica.

Ahora su nefasto sucesor quiere dar una vuelta de tuerca más con su nueva Ley de Memoria Democrática, atentando gravemente contra derechos tan fundamentales como la libertad de pensamiento y la libertad de expresión. Los mismos que tanto critican a Franco caen en los mismos defectos que le achacan a él, atentando incluso contra nuestra legítima libertad de opinar.

Solo un pueblo muy necio y narcotizado es capaz de aceptar semejante tiranía. Resulta que el presidente Sánchez que no tiene reparo en manifestar su dolor por la muerte de un terrorista asesino y pacta con sus cómplices, amenaza con multas considerables a quien hable bien de alguien que, aunque tuviera muchos fallos, hizo mucho por España. En el peor de los casos cada uno es libre de opinar como quiera de él y nadie tiene por qué imponernos su forma de pensar. ¿Acaso un agricultor del Páramo Leonés no tiene derecho, si quiere, a agradecer a Franco la construcción de un pantano que convirtió un erial en un vergel? ¿O no puede un berciano, si lo desea, agradecer a Franco el Pantano de Bárcena o la central térmica de Compostilla que ahora están desmantelando? ¿O no puede un español agradecerle que no dejara entrar al comunismo en España con sus terribles consecuencias de miseria y totalitarismo? Precisamente, gracias al espíritu de la transición, ésta ideología no solo pudo adquirir carta de ciudadanía, sino que ahora ha entrado en el mismo gobierno. Lo malo es que ahora somos otros los que no tenemos derecho ni a abrir la boca. Por favor, no nos tomen el pelo. La memoria es una facultad, como el alma, propiedad inalienable de cada individuo.
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