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TRIBUNA DE OPINIóN IR

Isabel Mauriz | 11/05/2019 A A
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Mi nombre es Isabel. Soy una persona corriente como cualquier otra, con mis virtudes y mis defectos; soy como todos, ni mejor ni peor, ni más ni menos. Y hoy es un día cualquiera, donde en el mundo estarán ocurriendo cosas maravillosas y otras atroces, un día como otro.

Cuando me pregunto qué es la felicidad y por qué todos la buscamos, la ansiamos y, sin embargo, parece que nadie sabe cómo conseguirla, cómo obtenerla, tal vez sea que no exista o que hay algo que estamos haciendo mal. Hay un libro que habla precisamente de eso, uno de muchos.

La felicidad es imposible que la consigamos cuando deseamos lo que no tenemos, lo que no depende de nosotros; todo deseo es igual a carencia y eso solo significa sufrimiento. Y la pregunta ahora sería, ¿qué debemos hacer ante esta gran encrucijada? La única manera de ser feliz es deseando lo que está a nuestro alcance en cada momento.

Imaginemos que lo que más deseamos es tener trabajo. Cuando eso suceda, cuando se cumpla nuestro deseo, lo que después tendremos será aburrimiento. ¿Y ahora qué hacemos? Pensar en un deseo que no tengo y obtener, por ende, carencia, frustración, y el resultado final será sufrimiento. Los seres humanos –o por lo menos la mayoría de nosotros– no vivimos nunca en el presente, pero de algún modo esperamos vivirlo, nuestro objetivo es ser felices y por eso nunca lo conseguimos.

Se podría decir que el único modo de adquirir placer y alegría es desear lo que tenemos, lo que hacemos, lo que somos, y no soñar y fantasear con lo que no somos, no hacemos y no tenemos.

Imaginemos que estoy corriendo una maratón y pienso «qué feliz sería si ganara» y, ya puestos a fantasear ocurre este hecho, después de celebrarlo, pensaré «ya está, ya se cumplió, tanto tiempo esperando ese deseo y ahora es una sensación de no saber qué hacer»; en ese momento nos queda el aburrimiento. En nuestra mente deberíamos pensar «qué contento debo estar y orgulloso de mí por todo lo que he conseguido».

Cuando hacemos un viaje y paseamos sin rumbo, a todos nos viene a la mente «recuerdo cuando estaba en este lugar y los acontecimientos que sucedieron»… «Cómo me gustaría estar ahora en otro sitio para así poder disfrutar». Con esto quiero decir que no vivimos en el presente, permanecemos en el pasado o en un futurible mientras que el placer verdaderamente consiste en desear estar donde estamos en estos momentos, no en desear estar en otra parte.

Hay dos conceptos que solemos confundir, querer y esperar. Lo segundo significa desear algo que no depende de nosotros, tal vez nunca ocurra, y el querer sí depende de lo que hagamos. Si deseamos tener un trabajo, aprobar una oposición, que nuestra boda salga perfecta, que nos toque la lotería, etc., eso es esperanza, no depende de nosotros, tal vez de otras personas, de las circunstancias; nuestra vida sería infeliz porque, aunque lo consigamos, nos llegará el aburrimiento. Si deseamos esforzarnos cada día, estudiar todo lo que podamos, preparar la boda a nuestro gusto, jugar a la lotería, eso es querer porque sí depende de nosotros. Lo otro solo es fantasear en algo que tal vez no suceda nunca y nos lleva a un estado de incertidumbre, dolor, duda, y a no ser felices nunca con las cosas que sucedan. El problema no es que no haya nada bueno en la vida de cada uno de nosotros, sino que a veces no somos capaces de verlo, porque estamos enfocando mal las cosas, pensamos en lo que no tenemos, en lo que deseamos y carecemos, en lo que tal vez no llegue nunca… en vez de centrarnos en lo que somos, queremos y hacemos. El primer pensamiento solo nos lleva a la autodestrucción porque el mayor enemigo de una persona es uno mismo, no son los demás los que nos ponen trabas, somos nosotros los que buscamos obstáculos donde no hay. La única manera de ser felices es esperar menos del futuro porque, cuanto más esperemos del futuro, más infelices seremos. El pasado no se puede cambiar y el futuro es incierto, solo tenemos el aquí y el ahora.

Una frase que dice todo y nada a la vez asevera: «seamos realistas y pidamos lo imposible». Luchar por lo que queremos y desear lo que tenemos, ese es mi consejo.
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