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"Me gusta el tema del fin de las culturas, pero la mina es otra cosa"

"Me gusta el tema del fin de las culturas, pero la mina es otra cosa"

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El minero José Gato, extrabajador de la fábrica de briquetas de Vegamediana, se observa en una de las fotos de ‘The end’. | ALFREDO R. LORENZANA Ampliar imagen El minero José Gato, extrabajador de la fábrica de briquetas de Vegamediana, se observa en una de las fotos de ‘The end’. | ALFREDO R. LORENZANA
Fulgencio Fernández | 04/07/2020 A A
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"Me gusta el tema del fin de las culturas, pero la mina es otra cosa"
LNC Verano Cecilia Orueta inauguró en el MSM la muestra de fotografía ‘The end’, que retrata el final de la minería en las cuencas de la provincia de León
Roberto Fernández, director del Museo de la Siderurgia y la Minería con sede en Sabero hizo una broma inicial en el acto de inauguración en el centro de la exposición de fotografía de Cecilia Orueta ‘The end’: «Hemos querido hace la contrapresentación, anunciarla poco para que viniera poca gente y así cumplir con las normas sanitarias de estos tiempos, pero no ha sido posible, el tirón de Cecilia, de sus fotos, de la minería nos ha obligado a cambiar el espacio habitual de las inauguraciones y traerlo a la nave central de la vieja ferrería de San Blas, donde sí se puede mantener la distancia y demás reglas».

Era cierto. Fueron muchos los que se congregaron en el MSM para la inauguración de esta muestra y el anuncio de la presentación del libro sobre ella —editado por Eolas— el próximo día 24 en la Fundación Cerezales. Fernández estuvo acompañado por la fotógrafa, Cecilia Orueta; el editor del libro en Eolas, Héctor Escobar y el alcalde de Sabero, Francisco García.

Explicó Fernández que una de las principales funciones del museo que dirige es «preservar la cultura minera, y cultura minera en estado puro aunque en fase terminal es esta exposición de Cecilia Orueta, que se ha mostrado como una observadora privilegiada y atenta de estos tiempos». Recordó el director del centro que la fotógrafa, para realizar su trabajo, «se ha mezclado con los vecinos, con los mineros y sus gentes, les ha escuchado y con esta exposición nos abre una ventana para conocerlos mejor y descubrir la singular forma de vida de los últimos mineros, la cultura de una gente que sin decirle mucho se lo dicen todo».

Cerró su breve discurso señalando que es evidente que en la exposición «queda patente un sentimiento de pérdida, pero también hay un sentimiento de esperanza», como la propia Orueta manifestaba en una entrevista, hablando de algunas de las iniciativas que van surgiendo en estas comarcas en las que la mina desaparece.

Cecilia Orueta agradeció la extraordinaria oportunidad de exponer en un espacio como el Museo de la Minería de Sabero y lo primero que quiso hacer es «dar las gracias a los mineros, ha sido un trabajo diferente a todos los que he realizado hasta ahora a pesar de tener especial predilección por el tema del fin de las culturas, el fin de una forma de vida, pero los mineros me lo habéis puesto yo diría que excesivamente fácil, muy fácil. Ha sido muy emocionante para mí escucharlos».

Recordó Orueta que había estado en el mismo lugar donde ahora se inaugura la exposición, pero no era aún museo, no estaba restaurado. «Hace veintitantos años conocí a Julio Llamazares y leí Escenas de cine mudo, entonces me trajo a conocer el lugar donde se desarrollaba el libro, me contó la historia del lugar, hablamos con mineros, conocimos el viejo cine... y en la cabeza me quedó rondando algo. Y ese algo es esta exposición».

Algunos de los protagonistas de las fotografías se encontraban en el acto, como José Gato, trabajador de la fabrica de briquetas de Vegamediana, que accedió a cubrirse la cara con barro como hacía cada día en su trabajo para evitar que el calor le quemara el rostro. También estaba Juan Carlos Lorenzana, Zana, «que me facilitó conocer lugares mineros y que pudiera acudir a ver salir la última cordada de mineros del pozo Emilio del Valle y la Escondida, los últimos que cerraron... Creo que el mejor resumen es que fue muy emocionante».

Como emocionante resulta encontrar a Gato mirando su fotografía o leer testimonios escritos en la pared: «La mina me lo dio todo. Comer, vestir, viajar. Es terrible ver esto así, saqueado. Fui minero, lo seré, aunque trabaje en otra cosa», dice el de Álvaro, picador en Torre del Bierzo.
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