Publicidad
Mayo

Mayo

OPINIóN IR

08/05/2022 A A
Imprimir
Mayo
Mayo es un mes sobrevalorado. En particular aquel mayo de aquel 1968. Aquel mayo francés por antonomasia. Quizá, visto desde este mayo más de cinco décadas después y con su resaca electoral cargada de significados, podamos simpatizar mejor con la afirmación de cabecera. Quizá por eso mismo, por la resaca y cuanto significa y ha significado el propio proceso electoral francés, comprendamos mejor la disolución del mito. Su necesaria disolución. Quizá por todo ello entendamos ahora por qué en los últimos tiempos nadie presume de haber estado allí, tal y como sucedía con sospechosa frecuencia hasta que el siglo XXI nos confirmó que la vida era esto y no aquello.

Aquel mayo no aportó nada políticamente, o muy poco, salvo la consagración de la libertad individual en línea con los movimientos hippies norteamericanos: un nuevo romanticismo. Todos remaron ingenuamente a favor de su verdadero y único beneficiario: el neoliberalismo poco después articulado por Thatcher y Reagan, cuya supuración padecemos todavía en la actualidad. Cierto es que mayo del 68 ofreció progresos importantes en los ámbitos privados e íntimos, pero no dio lugar a nuevas formas de organización política ni mucho menos a un nuevo modelo social. Piensen los más jóvenes en lo que entre nosotros supuso otro mayo, el de 2011, cuando su día 15 quiso así mismo ser emblema del futuro y se quedó apenas en un adanismo sin porvenir.

Siempre fue la primavera una estación condenada a generar tanta ilusión como resultados frustrantes, desde aquel mayo hasta la primavera de Praga o la revuelta de la Plaza de Tiananmen en 1989, todos ellos acontecimientos floridos donde los haya. Por el contrario, sin entrar en valoraciones, no ha sucedido así con las llamadas revoluciones, sucedidas siempre en épocas del año mucho menos vistosas: julio para la revolución francesa, octubre para la soviética y enero para la cubana; incluso la batalla de Yorktown, colofón de la revolución independentista americana, tuvo lugar en otoño de 1781.
Volver arriba

Newsletter