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Matria

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TRIBUNA DE OPINIóN IR

Fernando Fernández | 24/07/2021 A A
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Matria
La profesora, y reconocida docente universitaria de la Universidad de Trento (Italia), además de berciana, Álida Ares, en la presentación del libro ‘Del agua y del tiempo’ del escritor Manuel Cuenya, resaltaba el concepto que este autor suele citar: «La Matria». Y refiere pinceladas de alguna de las raíces que permanecen en los poemas del escritor:

«...la Matria, son los versos con olor a heno y a hierbas aromáticas del monte, que toman el color de la melancolía de los valles donde moraron nuestros antepasados labriegos, pastores y mineros...»

En el poema ‘Mi matria’, que aparece en el citado libro, el autor describe con los cinco sentidos, los anhelos y los sentimientos que le inspiran la quinta esencia de su matria.

Su matria no es lengua castellana aunque sí la de sus ancestros. Para nada, ninguna lengua será una matria. Para él, su matria es la tierra carnal donde nació y desarrolló. Es, también, toda la biodiversidad del entorno que le arrulló a los pies de su segundo útero, pero igual de vivificador que el materno.

Las aguas diáfanas y vírgenes, que descienden hasta el valle y que son consecuencia física de las nieves que durante los inviernos maquillan de blanco brillante las cumbres de la sierra de Gistredo, las cuales se vanaglorian de alcanzar las mayores alturas de aquel entorno montañoso, adormecen sus oídos y poco a poco van transformando su energía en un auténtico karma berciano. Esto último forma parte, también, de su idea de matria.

Los recuerdos de antepasados luchadores que, bregando con las entrañas de las minas con aquel oro negro berciano, consiguieron brillantes economías a sus familiares, a costa de desaparecer por roturas de costeros o por padecer las temidas silicosis, en el caso de librarse de esas roturas, también integran la melancolía de una memoria fermentada que se enraíza en su matria.

Remata sus sentimientos englobados en la matria diciendo, muy sensatamente, que la lengua, es decir, los sentimientos que ha conseguido, y que expresa mediante su habla, puede ser su matria, pero que ninguna lengua artificial puede ser la matria.

Nunca ningún neo concepto pudo estar mejor definido, ni nunca pudo ser más mancillado, como hoy se pretende.

¿Y por qué?

Pues hete aquí que la vicepresidenta segunda del actual Gobierno del Presidente Sánchez ha dejado caer sobre el albero del ruedo mediático la palabra matria.

Yolanda Díez, entusiasta partícipe en la insensata y sectaria deriva de las políticas utópicas del leguaje inclusivo, con su exquisita voz pausada y aterciopelada, digna de no matar ni una mosca, ha dicho:

«Me gustaría que abandonásemos, quizás, la carga pesada del concepto ‘patria’ para trabajar sobre el concepto ‘matria’».

Esta ministra de Trabajo, comunista, que se muestra orgullosa de propalar fatuidades, pretende ocultar un problema muy grave para los ciudadanos que gobierna, como es la solución al paro espectacular que nuestro país necesita resolver con urgencia.

Con esta obsesión de la ministra podemita hemos descubierto a una fanática ideológica, que se preocupa más por visibilizar la imagen inclusiva de un lenguaje, con la pretensión de hacernos olvidar lo esencial, que de alcanzar su misión para resolver el paro laboral. Y por ende, nos enzarza en polémicas estériles, evitando, así, debatir los orígenes y las soluciones a medio y largo plazo que España, como nación no comunista, necesita alcanzar.

Ahora pareciera que si no fuese por ellos, los podemitas, sería imposible desarrollar una coexistencia de respeto entre españoles, como ya lo fue en los inicios de nuestra ‘transición democrática’ hace más de cuarenta años, en la que pasamos de un régimen dictatorial a una auténtica democracia, con la admiración de todas las democracias occidentales. Y a este respecto, la ministra expresaba:

«La enorme tarea de concitar una España que sea un auténtico proyecto de convivencia, no construido solo sobre las identidades porque España es compleja, y es compleja porque es plural»

Y termina su discurso aclarando y justificando la verdadera carga de profundidad que subyace en sus palabras:

«Me gustaría que abandonásemos quizás la carga pesada del concepto patria, para trabajar sobre el concepto ‘matria’. La ‘matria’ es algo que cuida, que trata por igual a todas las partes, que no discrimina a nadie porque hable una lengua determinada».

Es decir, restándole importancia a la traición por sedición, juzgada y sentenciada, efectuada por españoles nacionalistas, que en una actuación ilegítima, según nuestra actual Constitución, han pretendido separarse egoístamente del resto de los españoles a las bravas.

Decía la ministra en un tuit:

«Quiero un proyecto de convivencia democrática para mi país. Una España plural que se parezca a sus gentes. Una matria que cuida, que dé más al que menos tiene y ponga los servicios públicos en el centro».

Es decir, ella va a procurar que la matria España va a cuidar a los menos favorecidos y habilitar para ellos servicios públicos.

Y yo pregunto: ¿Nunca España atendió a los mas desfavorecidos hasta que los podemitas no alcanzaron su nivel de casta como los demás? Acaso se piensa que si no les concede a los españoles catalanes, que se quieren separar de su matria, todo aquello que demandan, ¿no lograrán lo que le pidan? Y por mantener su nivel de casta actual, este Gobierno y su ministra, ¿van a conseguir que nacionalistas y no nacionalistas seamos hijos de la única matria que a todos nos iguale y aunque plurales nos sintamos que somos la misma gente?

La gran cantante italiana conocida por Mina, cantaba una exquisita canción titulada: ‘Parole, parole, parole’.

En alguna parte de sus estrofas, se podía escuchar:

«Cuando hay/quien habla menos, pero más para complacerme./Una palabra más./ Palabras, palabras, palabras».

Aquí, también ahora, decimos que existen palabras huecas en busca de objetivos espurios.

El neologismo matria, que al parecer ya utilizaba Plutarco, ha devenido, en manos podemitas, como antítesis de la madre patria y se camufla pretendiendo escandalizar para entretener a la gente.

Los romanos pan y circo. El Régimen anterior, futbol y toros. Hoy, estos nuevos comunistas, nos entretienen con conceptos como matria y los conocidos ellos, ellas y elles.

Yo, con todo, me quedo con la descripción de Matria que, utilizando todos los sentidos, realiza con su habitual prosa poética el escritor Manuel Cuenya

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