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Más de psicología inversora

Más de psicología inversora

OPINIóN IR

22/11/2022 A A
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Más de psicología inversora
Estas semanas hemos hablado de varios ‘sesgos’ que nuestro cerebro usa para facilitarnos la vida en las tomas de decisión diaria, pero que, si no los conocemos y valoramos, nos pueden hacer jugar una mala pasada a la hora de invertir. Hablábamos del «exceso de confianza», de la «ilusión de control», del «sesgo de confirmación» y «de anclaje». Hoy les comentaré tres más: el «de autoridad», el «efecto halo» y el de «la prueba social».

El «sesgo de autoridad» es la tendencia a sobrestimar las opiniones de determinadas personas por ser quienes son sin someterlas a un juicio previo. Puede ser de alguien famoso, de un familiar, de un amigo. Pero no debemos olvidar que siempre es recomendable hacer nuestros propios análisis y tener en cuenta nuestras propias necesidades y el perfil de riesgo.

El «efecto halo» es la tendencia a enjuiciar a una persona o institución sobre la base de una única cualidad positiva o negativa que hace sombra a todas las demás. Se puede considerar un producto financiero bueno o malo centrándonos solo en una única cualidad que puede hacer, una vez más, que decidamos solo por esa peculiaridad y nos olvidemos del resto de factores que configuran una razonable decisión, como es el objetivo que nos hemos marcado a medio y largo plazo.

Por último, el «de la prueba social» es la tendencia a imitar acciones que hacen otras personas pensando que se está adoptando un comportamiento correcto: no sabes muy bien qué hacer y te dejas guiar por cómo se comportan los demás asumiendo que tienen mayor conocimiento. Al decidir sobre nuestras inversiones, lo que «opinen los demás está demás»: centrémonos en obtener nuestras propias conclusiones con una buena formación y así adquiriremos juicio propio con independencia de las modas pasajeras, como es el caso de las criptomonedas que tanto desconcierto están causando en algunos inversores que se han dejado llevar por esa narrativa económica.
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