Marché, pero no fui

Marché, pero no fui

OPINIóN IR

22/05/2022 A A
Imprimir
Marché, pero no fui
An Gelillo –fundador de los Filósofos de lo Rural Sin Obra Publicada y secretario sectario de las Filósofas de lo Rural Con Bata Guateada para Salir al Panadero– decía que lo fundamental era el arranque, que de ahí 'p’alante' la veremos cómo se lleva. Por eso, cuando le llamaban las hermanas para echarle la bronca por algo que no había hecho pero sí había quedado en hacerlo preguntaba con la solemnidad que requiere quien va a mentir como un bellaco.

– ¿Valen disculpas, mi capitán?

– No, no valen.

– Pues entonces nada. Dile a la otra hermana, la que no vino porque se enciende, «que marché, pero no fui».

Oye –oiga si tiene Bachillerato– que mano de santo. Lo reconoces que «marché pero no fui» y bufan, es verdad, pero la cosa queda ahí, que los bufidos ya tienen menos poder que Belén Esteban en el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Y es que ahora todo el mundo hace como que va a hacer pero no consuma, como San Alejo, que llegó a Santo por «no consumar», que menudo trabajo que le costó que para que la carne no fuera débil y quisiera consumar por las noches se metía debajo de la escalera.

Y ahí está. Santo pero sin consumar, es decir, que marchó pero no fue.

Que mira que hay obras inconclusas. Sin ir más lejos, que hay que volver, Isidoro siempre se quejó de que le habían encargado una tarea imposible. «Llevo toda la vida matando tontos y ahora me pongo a hacer el arqueo y resulta que me faltan mucho más que cuando empecé». Parece extraño pero es lo que pasa cuando marchas pero no vas.

Que era lo que le pasaba al Japonés, que veía a un guaje por la calle y cuando marchaba decía: «Estuve, estuve, si meto la mano al bolso y le doy un duro».

Pero lo vas dejando.
Volver arriba

Newsletter