Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
Miércoles, 24 de julio de 2019 Logo
Buscar en la web
Mostrar menú Cerrar menú

Malversar a su manera

Malversar a su manera

OPINIóN IR

15/04/2019 A A
Imprimir
Malversar a su manera
Una profesora americana que tuve en Salamanca, que aunque era de Los Ángeles llevaba muchos años viviendo en nuestro país y entre otras cosas impartía asignaturas y seminarios de política, decía que los españoles somos «muy de defraudar», que cada uno «malversa a su manera y coge lo que puede, pero cuando tiene la ocasión apaña». Imagínese cómo se las gasta la californiana para venir a nuestra España a decir con rotundidad a grupos de universitarios y alumnos de máster que todos somos unos ladrones. Porque siempre cometió el pecado de generalizar.

Metidos de lleno en campaña y con dos citas electorales a la vista, en los bares y en las redes sociales –que son más o menos la versión moderna de las barras de bar de toda la vida– se habla de candidatos, de aspirantes y de intereses. Y salta a la vista que lejos del propósito utópico de servicio a la sociedad, muchos, ya demasiados, ponen su nombre en una papeleta porque lo que quieren directamente es vivir de la política o ganar más dinero; pero sacar algún provecho económico. Y si no me cree, algún día ya cambiará de opinión.

Hablaba de esto de trincar y de lo que decía mi profesora americana de Comunicación política cenando el sábado en un restaurante del Sur de León. Y qué casualidad que en la mesa de al lado, una pareja de unos cincuenta pero recientemente formada pedía la cuenta haciendo una petición al personal: –«Me lo pones partido en dos cuentas, una con fecha del lunes y otra del miércoles, así se lo cargo al jefe». Lógicamente y de manera educada le dijeron que el equipo informático no les permitía alterar las fechas. Aún así, el empleado caradura empeñado en robar a su empresa sugirió que le hicieran las notas a mano.

Este elemento y otros miles son los que se llevan bolígrafos, folios y calculadoras de la oficina, material sanitario de la consulta de enfermería, los rollos de papel higiénico de los baños públicos o la fruta a granel del supermercado. Pero nos llevamos las manos a la cabeza por el alcalde que cobra mucho, el diputado que cobra aún más o el tipo que se lleva una comisión sin darnos cuenta en toda la gente que malversa a su manera.
Volver arriba
Newsletter