Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
Jueves, 21 de marzo de 2019 Logo
Buscar en la web
Mostrar menú Cerrar menú

Mal empezamos

Mal empezamos

OPINIóN IR

10/01/2019 A A
Imprimir
Mal empezamos
Miraba por la ventana, a lo lejos, esperando ver el polvo que levantaban las pezuñas de los jorobados transportadores de juguetes y encargos sin fin, cuando, de pronto, una negra columna llamó mi atención. No, no era polvo elevado por el viento, era humo. Acabábamos de recibir al nuevo año y ya nos enfrentábamos al primero de los fuegos en uno de los más bellos valles bercianos. No quiso esperar, no quiso faltar a su cita, no quiso dejarlo para más adelante, para qué esperar. El primero de entre la jauría de los amigos del chisquero dio comienzo, un año más y ya son casi infinitos, a una orgía de muerte y destrucción de lo vivo.

A más de 200 km de distancia, preguntado el señor consejero por las necesidades de mantener en el tiempo los servicios de prevención y extinción de incendios en esta amplísima comunidad, este fue capaz de dar múltiples saltos mortales dialécticos hasta verse obligado a reconocer que sí lo creía necesario pero que, paradojas económicas, no había dinero suficiente para mantener dichas brigadas en permanente servicio. Sin embargo, sí que lo hay para otros múltiples jolgorios de pandereta y feria, sí lo hay para recorrer el territorio sin dejar a su paso más que polvo y desazón.

El fuego no es enemigo del monte, el verdadero enemigo es el que lo quema, por acción, y todos aquellos que no toman las medidas necesarias, obligadas, para evitarlos, por omisión. No debemos equivocarnos y culpar por igual a unos y a otros, pero tampoco dejemos de lado nuestro derecho a pedir la responsabilidad necesaria a aquellos que entre sus obligaciones tienen la de velar por el mantenimiento de nuestras masas forestales, sean estas productivas (monetariamente hablando) o lo sean desde múltiples perspectivas ambientales. Todos esos bosques juegan un papel fundamental en nuestro presente, pero de manea aún más especial en nuestro futuro.

Mal empieza el año si ya en su primera semana las brasas abrazan la maleza que se enseñorea de nuestros montes por una mala gestión.
Volver arriba
Newsletter