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"Mª Isabel y Teófila son dos heroínas olvidadas"

"Mª Isabel y Teófila son dos heroínas olvidadas"

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Aquellas primeras aventureras mostraron tanta valentía como falta de medios. Ampliar imagen Aquellas primeras aventureras mostraron tanta valentía como falta de medios.
Fulgencio Fernández | 03/05/2019 A A
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"Mª Isabel y Teófila son dos heroínas olvidadas"
Montañismo Ana Isabel Martínez de Paz, la leonesa que ha subido más del 100 veces el Naranjo de Bulnes, abre este viernes las II Jornadas de Montaña en Villamanín hablando de ‘las mujeres en el Naranjo’
Este viernes, a las siete de la tarde en el salón del Hogar del Pensionista de Villamanín, vuelve a darse una singular circunstancia. Una interesante conferencia y documental sobre el protagonismo de las mujeres en el Naranjo de Bulnes será impartida por una de las grandes protagonistas del asunto que aborda, la montañera leonesa Ana Isabel Martínez de Paz, la primera mujer en ascender más de 100 veces esta mítica montaña. La escalada número 100 la realizó a finales de 2018, para que coincidiera con el 100 aniversario de la creación del Parque Nacional de los Picos de Europa.

Este documental y charla es la primera de las actividades de las II Jornadas de Montaña de la Tercia y Arbas, que este año llevan el título genérico de ‘Montañas en femenino’. Este sábado la protagonista será Rosa Fernández Rubio, con su ponencia ‘Más allá de la cumbre’ y el domingo se realizará la ruta de senderismo Villamanín-Formigoso-Fontún-Villamanín, a partir de las 10:30 horas.

Ana Isabel Martínez de Paz, profesora, montañera y estudiosa de la montaña, proyectará el documental ‘Mujeres en el Naranjo de Bulnes’, en el que hace un recorrido por la presencia de la mujer en esta mítica montaña y su relación con ella. Después de un contexto histórico general aborda la realidad del Naranjo donde señala: «En nuestros Picos de Europa nos encontramos con dos heroínas: María Isabel Pérez Pérez y Teófila Gao Pérez, primas carnales, naturales de Caín y nietas de Gregorio Pérez Demaría, ‘El Cainejo’, un personaje fascinante. Las dos vivían en Caín, un lugar bucólico, donde contrasta la belleza del entorno con la dureza de la vida para procurarse el sustento. Pero esta realidad ha forjado en sus habitantes un carácter fuerte y dispuesto a afrontar nuevos retos».

En esos nuevos retos figura la ascensión al Naranjo, que surgió de una manera curiosa: «Había una montañera, una mujer llamada Margot Molles, que fue una de las deportistas más completas del siglo XX. Tuvo una estrecha relación con el Club de Montaña Peñalara de Madrid, cuyos miembros la animaron a intentar subir al Naranjo. Seguramente Alfonso Martínez, guía por excelencia del Club Peñalara, llevó esta noticia a Caín, lo que se apresuraran a subir al Naranjo antes de que lo hiciera una mujer de fuera de Caín y del valle de Valdeón».

Recuerda Ana Isabel Martínez que la primera ascensión de su abuelo, ‘El Cainejo’ y Pedro Pidal, fue el 5 de agosto de 1904. Pasaron 31 años para que el Picu recibiera en su cima a una mujer, la primera fue María Isabel Pérez Pérez, el 31 de julio de 1935, «por la vía del Paso Horizontal, en la cara sur, en compañía de su tío y del guía Alfonso Martínez. Subió con 18 años y utilizaron la cuerda para asegurarse en algún paso determinado.

La segunda mujer en ascender será Teófila Gao Pérez, una semana después, el 6 de agosto de 1935. «Subió por el Paso Horizontal, con su padre y con dos vecinos de Bulnes, con la particularidad de que no se aseguran con la cuerda, porque no la tenían. Descienden por el mismo itinerario. En una conversación con Teófila, en 2004, me comentó que “De pequeña, no había árbol ni piedra que se me resistiese».

Incide Martínez de Paz en la juventud de las dos primas, Gao solo tenía 15 años y recuerda un caso aún más sorprendente: «Teófila lo hizo con quince años, sin cuerdas, es increíble, como lo es el caso de Isabel Riaza, que solo tenía 11 años cuando se encontró con un grupo de montañeros y ascendió».

Recordaba la montañera las difíciles condiciones de vida de la época, 1935, y las numerosas trabas que debían encontrar para practicar la montaña. «La hazaña que realizaron María Isabel y Teófila es indescriptible, ya que tuvieron que superar barreras físicas, pero, sobre todo, mentales y sociales. Son mujeres de corazones valientes, de gran fortaleza de ánimo y seguras de sí mismas, transgresoras de los cánones encorsetados de la época que les tocó vivir, y que fueron capaces de hacer lo que realmente quisieron hacer. Estas dos heroínas han pasado desapercibidas en la historia, por el desconocimiento de la gente sobre estas pioneras de la escalada». Yrecuerda que «los medios de comunicación de la época no se hicieron eco de tal proeza, porque no pertenecían a una clase social acomodada y, además, eran mujeres, hecho que, para la mayor parte de las mentes, resultaba indecoroso para la condición femenina».

Y como gran conocedora de aquella montaña, Martínez de Paz hace una reflexión personal sobre la hazaña de aquellas dos primas. «Muchas veces, cuando estoy escalando por estas paredes, me deja realmente perpleja la osadía y la decisión que tenían estas mujeres, subiendo por aquí en 1935, con nulos conocimientos sobre la escalada y sin medio técnico alguno. Y eso, cuando me las imagino subiendo pero al pensar que bajaron sin cuerda ya me parece ciencia-ficción».

Para Martínez de Paz estas dos leonesas fueron una grandes pioneras y recuerda cómo estaba entonces el panorama a nivel mundial. «Entre 1871 y 1906, aparecen una serie de mujeres que empiezan a realizar actividades en la montaña y el medio natural cada vez más dignas de tener en consideración, como Lucy Walker, que hace la primera escalada femenina al Cervino en 1871, Josephine Peary es la primera mujer en formar parte de una expedición ártica en 1891, Mary Kingsley es la primera persona europea en subir al monte Camerún (4.095 m), y Fanny Bullock explora los glaciares del Karakorum y el Punjab en la India. Esta mujer sube también el Pinacle Peak, de casi 7000m en el Himalaya, viaja hasta el Karakorum y la India en bicicleta y fue una gran activista, denunciando las condiciones en que viven las mujeres de los lugares que visitaba».
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