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Luis Andrés: "El teatro permite un tipo de sexo más imperfecto"

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Patricia Jordá es la autora e intérprete de la comedia sexual ‘Vooyeur’ que hoy llega al Teatro San Francisco. Ampliar imagen Patricia Jordá es la autora e intérprete de la comedia sexual ‘Vooyeur’ que hoy llega al Teatro San Francisco.
Emilio L. Castellanos | 17/02/2017 A A
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Luis Andrés: "El teatro permite un tipo de sexo más imperfecto"
Teatro ‘Vooyeur’ llega a León después de varias temporadas triunfando en los escenarios madrileños y lo hace este viernes en funciones de tarde y noche en el Teatro San Francisco
Patricia Jordá, además de psicóloga y terapeuta sexual, ejerce como actriz. Siempre quiso fundir sus vocaciones y ‘Vooyeur’ formalizó tales deseos. Ella escribió una serie de escenas de contenido erótico que, organizadas por el director Luis Andrés e interpretadas por ella misma, Iban Malo, Fabia Castro, Alda Lozano y Rodrigo Ramírez, han acabado albergando algunos de los momentos más celebrados del teatro español más reciente y su suma ha derivado en un espectáculo que ha instalado en el éxito a su productora, La Tropa Produce, fundada en 2014 por un grupo de periodistas animados por la necesidad de dar una nueva vuelta de tuerca al hecho cultural. "Jordá ideó unas escenas acerca de unas relaciones sexuales ideales, divertidas, placenteras... para hacer cómplice de ellas a un espectador al que se le recuerda que el sexo es global y abierto. El sexo no es única y exclusivamente la penetración sino mucho más: la conversación, el deseo, la mirada, la mano que se queda muerta encima de la pierna... Y de eso habla la obra desde el principio hasta el final".

‘Vooyeur’ colmó aforos de una manera continua durante los tres años que permaneció en Madrid, un hecho realmente inusual, y ahora ha emprendido viaje por toda España desbordada por el éxito y sometida a la expectación y el respaldo de los públicos que la disfrutan. El Teatro San Francisco acoge su representación este viernes en doble sesión (20:30 y 22:30 horas; entradas a 17 euros) y será allí en su escenario donde se ponga en escena esta comedia que, por encima de cualquier otra consideración, abraza las posibilidades expresivas que le ofrece el lenguaje teatral. "Si el público sólo viera a gente follando y follando estaría ante pornografía. Por eso, nosotros necesitábamos un contexto y este nos lo proporciona la comedia. Si tuviéramos a los espectadores en primera o segunda fila antes unos actores que sólo follasen, acabaría generándoles mucha tensión. En cambio, si dentro de la situación sexual hay risa, esta acaba funcionando como una válvula de escape. La gente cuando se ríe se relaja. Por eso, la obra es sexo y también teatro y comedia". El humor constituye uno de los ejes fundamentales de la puesta de ‘Vooyeur’ y así se manifiesta a lo largo de toda la función. "Es un humor que tiene que ver con identificarse. En las pelis porno todo es muy predeterminado y estas acaban siendo una idealización del sexo para las cámaras. El teatro, algo real e inmediato, nos permite hablar de un tipo de sexo más imperfecto: querer hacer un trío, no caber todos en la cama y alguien caerse; creer que es sexy echarse miel sobre el cuerpo y quedarse pegajoso... Es decir, la comicidad surge de sentirnos identificados con ese sexo más imperfecto y un poco de andar por casa".

El trabajo actoral y el aspecto formal debían estar perfectamente ensamblados en el desarrollo de la puesta en escena, y esa fue una cuestión en la que hizo especial hincapié Luis Andrés durante el proceso creativo. "Era fundamental que el actor se sintiera cómodo y su presencia fuera siempre estética. Para ello, el uso de la iluminación y la música debían ser imprescindibles para subrayar cada escena y que la relación entre público y escenario no fuera tan a pelo. El teatro permite un contexto y en él la luz y la música sirven como lubricantes para que lo que se ve no sea tan agresivo". El bolero es el género musical sobre el que se conduce toda la representación y el sonido de cada uno de ellos alumbrará cada escena. "El bolero es una música que nos remite a los años cuarenta y cincuenta, tiempo en que la gente no tenía el mismo acceso al sexo que ahora y por ello tenía que optar, entre otras cosas, por sacar a bailar a alguien, y esa era la mayor cercanía que podía haber entre una pareja. El bolero, aunque no habla directamente de sexo, encierra una letra muy erótica, muy sexy... ‘Sabor a mí’ o ‘Voy a apagar la luz’ pueden llevar a una segunda interpretación. El bolero es un elemento recurrente en la obra que se usa como excusa para que el sexo coja el carril para llegar".

Cuenta ‘Vooyeur’ con una maestra de ceremonias llamada Lilith, que, según los evangelios apócrifos, fue la primera mujer sobre la tierra. Andrés usa el personaje, expulsada del paraíso tras abandonar a Adán por no satisfacerla sexualmente, para articular las escenas. "Ella abre las puertas de la obra a la gente y además la invita a que haga de la vida un paraíso".

El espectador es siempre un ‘mirón’. Se cuela en un escenario para ver qué sucede en él y ‘Vooyeur’ le invita a serlo. "El espectador se puede divertir de una manera más cómoda. No pasa nada por ser mirones, no es ninguna perversión serlo. Los espectadores está cómodamente sentados en sus butacas para asistir a las vivencias de unas parejas que acaban encontrando el camino para el sexo, quedando así demostrando que, al contrario que en la pornografía, este no siempre tiene los caminos preestablecidos y puede ser divertido, accidentado, inesperado...". Andrés busca la complicidad con el público, "él siempre está ahí y nosotros se lo hacemos saber en algunos momentos", pero jamás traspasa ningún límite. "Que no tengan miedo, ellos sólo van a ser mirones. Si participaran dejarían de serlo".

Desde luego, el sexo constituye la razón fundamental del éxito de ‘Vooyeur’ y desde la productora se sabe. "El sexo ofrece morbo. La gente se pregunta cómo vamos a tratar el tema, si lo habrá de verdad... Tiene la curiosidad de saber cómo se trata un tema íntimo en un espacio público. El sexo se ha concebido tradicionalmente para estar oculto y cuando se plantea en un teatro despierta la curiosidad". No es habitual el género erótico en el teatro y este le sirve de un envoltorio exclusivo. "El sexo no es solo la entrepierna. Surge en muchos sitios y de diferentes maneras. Y a él debemos aproximarnos con la cabeza".
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