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Los veinte de Satán

Los veinte de Satán

OPINIóN IR

18/07/2021 A A
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Los veinte de Satán
Los jóvenes –bla, bla, bla… palabras que ya no oigo–, los jóvenes –sigo sin prestar atención– y es que los jóvenes –siguen con su matraca sin escucharse a sí mismos–. Se ha vuelto tendencia culpar a los jóvenes de todo lo que sucede a nuestro alrededor –especialmente si se trata del coronavirus– y hacerlo sin abrir los ojos y ver la realidad. Hay muchos saltándose las normas y restricciones, pero muchísimos más que queremos que todo esto acabe. Decían que iban a tener que vacunarnos en discotecas, pero somos la generación que ha roto récords de autocitas y a quienes se nos cayó la página web. Nunca he escuchado a nadie de mi edad negarse a vacunarse, pero sí a personas con veinte o treinta años más desconfiar de la inmunización y creerse la pantomima del microchip.

Si fuera por mí, llevaría vacunada desde hace meses. Sin embargo, no me dejan hacerlo hasta septiembre por no estar en mi comunidad autónoma. Acudí a pedir la tarjeta de desplazada para poder vacunarme en Asturias y me la negaron alegando que tenía que estar mínimo tres meses en la región para poder inmunizarme. No es falta de ganas, es incompetencia institucional. Hasta que llegue el día en que pueda vacunarme, seguiré escuchando que no queremos hacerlo y viendo la alegría de mis amigos y conocidos en sus fotos con la gasa en el brazo tras ser inoculados.

Los contagios entre jóvenes no se dan solo por la inconsciencia de algunos, sino porque somos la franja de edad que aún no se ha vacunado. Tanta es la necesidad que tienen algunos de echar la culpa a los jóvenes que ya se han escrito noticias usando ese término para refererirse a personas de cincuenta y sesenta años.

Creer que la juventud es un estado mental tiene sus beneficios, pero tampoco está de más hacer caso a la biología, al menos para ejercer el periodismo.

Dejen de culparnos de todo lo que sucede y abran los ojos: hay quienes son unos inconscientes, pero la mayoría somos herederos de los fallos y la incompetencia de las generaciones anteriores.
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