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Los personajes del tío Ful: Vicente Guillán, solidario

Los personajes del tío Ful: Vicente Guillán, solidario

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 02/01/2021 A A
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Los personajes del tío Ful: Vicente Guillán, solidario
Personajes Vive para los más vulnerables y olvidados, por ellos dejó su vida de ingeniero, físico y profesor, conoce a todos los sin techo, ayuda a quien lo necesita, en silencio, desde Cáritas
Es muy complicado quedar con Vicente Guillán en estas fechas navideñas. No encuentra un hueco. Primero va a llevar juguetes a diversas parroquias para que éstas los entreguen, después tiene que ir a por unos muebles de un leonés que se cambia de casa para llevárselos a una familia a la que les vienen muy bien, gestionar en la Cámara de la Propiedad el pago de un alquiler... Este trabajador de Cáritas siempre está tratando de solucionar un problema a una familia en apuros, a un sin techo, a unos inmigrantes, a un chaval que necesita libros...

- ¿Quién son ahora mismo los más necesitados?

- Sin duda los sin techo y las mujeres víctimas de la prostitución son los colectivos que más me preocupan, su situación es muy dura.

- Pero este año ha sido duro para mucha gente.

- Muy duro. Tremendo, pero también en la parte digamos mental.

- Pese a ello tu eres optimista.

- Tengo que serlo. Yo siempre veo estas cosas como una oportunidad, en este caso una oportunidad de repensar cómo está distribuida la riqueza en el mundo.

- Has dicho «tengo que serlo», ¿por ‘profesión’ o porque somos una provincia solidaria?

- Te voy a decir una cosa, la solidaridad en León es brutal, no encuentro otra palabra, brutal. Ahora mismo en León nadie pasa hambre, en Cáritas eso lo tenemos solucionado, claro que hay muchos más problemas, de todo tipo, a los que hay que atender.

Lo sabe bien este personaje singular. Ingeniero técnico, físico, profesor, que lo dejó todo para dedicarse a los que más lo necesitaban, viajó por Hispanoamérica, experimentó la dureza de la vida... «quise saber cómo era la vida de un sin techo, me propuse pasar una semana haciendo la vida que llevan ellos y al segundo día lo tuve que dejar».

Y como tantos trabajadores en este campo insiste en una idea, «lo que hay que dar al necesitado es dignidad, y respetarlo».
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