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Los personajes del tío Ful: Valentín Yugueros

Los personajes del tío Ful: Valentín Yugueros

CULTURAS IR

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 08/09/2018 A A
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Los personajes del tío Ful: Valentín Yugueros
Personajes Autor de numerosas esculturas repartidas por la provincia, de bustos de obispos, reyes y paisanos; bibliotecario cercano en la Biblioteca Regional... un buen paisano con perro
Valentín Yugueros es una de esas caras que a todo el mundo le suena, por una cosa u otra. Por aquel día que fue a buscar algo a la Biblioteca Berrueta y Valentín sabía dónde estaba; porque lo encontró en cualquier pueblo haciendo una escultura, un busto... O paseando por León como un jubilado más que a sus 77 años cada mañana acude a su taller en Marialba de la Ribera porque la escultura es su vida.

Aunque no lo iba a ser. «La verdad es que no tuve yo una infancia como para ser escultor. Éramos 11 hermanos en tiempos difíciles y yo estaba trabajando en la finca La Cenia cuando apareció por allí el maestro Víctor de los Ríos, pues la finca era de su mujer, Catalina Fernández Llamazares... Y me cambió la vida».

A Valentín siempre le había gustado tallar la madera, cualquier palo, con la navaja... «y se me daba bien, por eso ver trabajar al maestro».

Fue voluntario a la mili por indicación de Víctor de los Ríos, fue aprendiz en sus talleres... «En algunas épocas salía mucho trabajo, en otras nada, como pasa ahora. Hubo unos años que todos los ayuntamientos querían su escudo en piedra, muchas familias... pero hace cuatro o cinco años que nadie quiere nada».

De su cincel han salido los bustos de Fray Bernardino, del Obispo Almarcha, de personajes de la vida política y social leonesa, de los Reyes (eméritos) que se pueden ver en los hospitales... «Pero unas veces mucho, otras nada... y fue cuando me presenté a la plaza de la Biblioteca Regional, donde pasé los mejores años de mi vida, de hecho no me quería jubilar pero traía entre manos una obra muy grande y lo dejé, con pena».

«Con pena», repite y lo argumenta pues, señala, «estar todo el día entre gente con mucha cultura es un privilegio, aprendes de todos y de todo, te aprecian... Por mí no hubiera marchado jamás».
Es así Valentín, un tipo que conoces, un artista que no parece, un paisano cercano.
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