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Los personajes del tío Ful: Nino, cantero, minero, ganadero y 'teatrero'

Los personajes del tío Ful: Nino, cantero, minero, ganadero y 'teatrero'

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 27/02/2021 A A
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Los personajes del tío Ful: Nino, cantero, minero, ganadero y 'teatrero'
Personajes Va a hacer 88 años y es un torrente de vitalidad, pasó el Covid "como si tal", recita largos monólogos sin tropezar ni una vez, gran conversador, mejor paisano... Nino
Vaya por delante un consejo por si dejáis de leer antes de llegar al final: escucha la entrevista, fácilmente no te desengancharás pero, si se te pasa la idea de hacerlo, desiste y escucha el monólogo de aroma asturiano que cierra estos minutos de charla con Nino. Disfrutarás y olvidarás por unos minutos tanta bronca de estos días grises.

Y es que a Nino siempre se le dio muy bien «esta cosa de la comedia», como dice él, que a todo le pone un fondo alegre. «Cuando era rapaz los curas, que eran los que organizaban lo de las comedias, siempre me daban los papeles más largos porque los aprendía en nada y menos»; y remata: «También cantaba bien, pero eso no tiene mérito porque como había gallinas en casa comía huevos y me aclaraban la voz».

Así cuenta las cosas este paisano que, además de servir para la comedia, fue un gran trabajador en los tiempos tan difíciles que le tocó vivir. «Nací en el 33 y el primer recuerdo que tengo de mi infancia es que estábamos todos los vecinos del pueblo, de niños a viejos, refugiados en una cueva. Aquello de la guerra, qué malo fue», y acaba esta historia infantil con otro recuerdo, de su amigo Nano que pedía: «Yo quiero ‘zopas’».

Aquel Pueblo era Valverde de Curueño, donde Nino nació, creció y, fiel a la tradición del pueblo, «fui cantero, pero no tan bueno como mi padre». También tuvo ganado, que le gustaba y dice orgulloso que «un hijo tiene vacas». Y también fue minero, muchos años, en la cuenca de Matallana de Torío, donde incluso se compró casa pero «con el cierre y toda esa cosa la vendí para comprar un piso en León».

Cuenta la vida con buen ánimo, mucho refrán y recitando historias; pero no le faltan cicatrices; «como un hijo que se me murió con solo 25 años, eso no se olvida, hay que vivir pero lo llevas siempre dentro».

Y para conocer la condición de Nino basta un ejemplo, vive ahora en Sorribos, alejado de su Valverde... «Enfermó una hermana que vivía aquí y había que cuidarla. Y amigo, la familia...».

Pues eso. Escucha a Nino.
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