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Los personajes del tío Ful: Lidia, una enfermera que superó el COVID-19

Los personajes del tío Ful: Lidia, una enfermera que superó el COVID-19

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Fulgencio Fernández | 16/05/2020 A A
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Los personajes del tío Ful: Lidia, una enfermera que superó el COVID-19
Personajes Ha recuperado la sonrisa que siempre lleva puesta pero en medio vivió días terribles, en la soledad de la habitación. Está más orgullosa que nunca de ser enfermera
Una característica de la imagen de Lidia es su permanente sonrisa —«de enfermera», dice ella— pero llega más feliz que nunca. «Es mi mejor día en mucho tiempo, vengo del hospital de ver los resultados de los análisis y estoy inmunizada, por cuánto tiempo no se puede saber, pero eso no me lo voy a plantear, voy a disfrutar de poder salir de la habitación, de estar con la familia, de achuchar a mi hijo, de volver a trabajar».

- Se diría que ahora mismo lo tienes todo...
- Casi. Mira, lo que he pasado te cambia las prioridades, yo ahora mismo a este verano que se acerca no le pido ningún viaje a tierras exóticas, ni playas, ni nada. Sólo quiero estar con los míos y poder subir a mi valle de Valdeón, respirar su aire, pasear por aquellos parajes, tomar una cerveza con los amigos, en bar o en casa o dónde sea... nada más.

No parece mal plan lo que se propone esta enfermera con raíces en Valdeón y Cerezales del Condado. Pasear con Picos de Europa en el horizonte. Y si necesita banda sonora a buen seguro que se la pone su hermano, el excelente músico leonés David de la Varga.

Lidia, como tantos que han pasado esta tremenda experiencia de combatir y superar el Covid 19, accede pronto a contarlo, «para que la gente tome conciencia de que no es ninguna tontería, que no es una gripe, que lo pasas muy mal, peor».

- ¿Qué es lo más duro?
- La eterna duración de los días. Cierto que la enfermedad produce un tremendo malestar, pero verte sola en una habitación, aislada, mirando para el techo 24 horas sin saber qué va a ocurrir, es eterno, no pasa el tiempo pues los sanitarios, unos héroes, como mucho pueden estar contigo cinco minutos  al día.

Y ahora, ya con la sonrisa instalada nuevamente en su vida, no quiere ocultar su orgullo de su profesión y de sus compañeros. «No hay nada más bello que ser enfermera, ya lo sabía, pero ahora...»
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