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Los personajes del tío Ful: José Luis Rey, guardia civil y comisario de carreras

Los personajes del tío Ful: José Luis Rey, guardia civil y comisario de carreras

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Fulgencio Fernández | 16/10/2021 A A
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Los personajes del tío Ful: José Luis Rey, guardia civil y comisario de carreras
Personajes No encontrarás a un tipo más orgulloso de pertenecer a la Guardia Civil, aunque se haya jubilado, que además le permitió trabajar en su otra pasión, el automovilismo
Vaya por delante que la frase del titular —«A Fernando Alonso siempre lo llevé detrás, jamás me adelantó»— aunque es real, tiene truco. Y es que José Luis Rey es comisario de carreras en el circuito madrileño del Jarama y cuando ha coincidido con el piloto asturiano él iba en el coche que abre carrera con lo que no se le puede adelantar. «Pero eso lo aclaro después, cuando ponen cara de no creerme lo de Alonso».

Y es que la profesión de José Luis, guardia civil, le permitió poder tener acceso en su trabajo a otra de sus pasiones, los coches, las motos... «Una vez en la guardia civil hice los cursos correspondientes y acceder al destino de automóviles, con lo cual creo que nos beneficiamos todos, la guardia civil pudo sacar lo mejor de mí, ya que era mi pasión, y yo pude disfrutar mucho en mi trabajo, que es lo mejor que te puede pasar, y tener acceso a poder ser, por ejemplo, comisario de carreras, que aún sigo en ello aunque ya estoy jubilado».

Estuvo esta semana de ‘celebración’ José Luis con la fiesta del Pilar, la patrona, pues no encontrarás a otro personaje más orgulloso que él de haber sido guardia civil, de serlo. «No lo dudes, es un orgullo para mí; y hablo en presente porque yo me sigo sintiendo guardia civil, otra cosa es que ya haya estado en la reserva o ahora ya esté jubilado. Yo creo que se es guardia civil siempre, al menos en mi caso».

Y ahora desde la atalaya del tiempo ya cumplido aún recuerda el día que marchó para la academia de Úbeda, el día de la fiesta de su pueblo, Genicera, de cuando se fue a despedir de sus amigos, que estaban esperando para la famosísima diana del Cristo. «Menudo número para marchar... a aquellas horas. Me iba con pena de dejarlos en la fiesta, pero con la emoción de cumplir mi sueño. No se me olvida». Ahora ha regresado a su pueblo, de apenas media docena de vecinos y una sola pena, la soledad de la pérdida de su compañera de vida, Belén.
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