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Los personajes del tío Ful: José Luis el mejicano de Vegamián

Los personajes del tío Ful: José Luis el mejicano de Vegamián

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 22/06/2019 A A
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Los personajes del tío Ful: José Luis el mejicano de Vegamián
Personajes Ya nació en Méjico pero sus padres leoneses no dejaron que se borraran las huellas de Vegamián en su memoria; ha sido, con su mujer, los padrinos de la Fiesta de Pardomino
José Luis Fernández ya nació en Méjico pero nunca dejó de ser leonés, sus padres —de Vegamián y Grandoso— lo impidieron y siempre tuvo la nacionalidad españolas. «Como la tienen mis hijos, todos son españoles y mejicanos, lo tienen muy claro y no han venido con nosotros porque están en plena época de exámenes, si no aquí estarían para esta cita tan emotiva para Lourdes, mi esposa, y para mí».

La cita a la que se refiere este leonés en Méjico es la fiesta anual de San Antonio en Pardomino, un punto de encuentro para todos los antiguos habitantes del valle de Vegamián, anegado por las aguas del pantano. Y en esta fiesta José Luis Fernández y Lourdes Carrillo han sido elegidos ‘Padrinos del Encuentro’, cargo que ostentarán hasta la edición del próximo año.

Se desplazaron desde su tierra (Lourdes es mejicana) para recibir la banda y José Luis se muestra tremendamente agradecido pues el viaje le ha permitido reencontrarse con muchos paisanos de sus padres y con muchos recuerdos. «No solo hemos venido con relativa frecuencia sino que recuerdo que en mi infancia, por los años sesenta, pasé en Vegamián varios meses porque así lo quiso mi padre y fui a la escuela del pueblo durante este tiempo, lo recuerdo bien, aunque un poco enojado pues yo creía que venía de vacaciones y no al colegio».

Además de mantener la nacionalidad española para sus hijos y los recuerdos, Fernández quiso que su madre no perdiera el contacto con su tierra y «le compré una casa en Boñar para que en sus últimos años pasara largas temporadas en León. Y así lo hizo».

Unas raíces que siguen pesando mucho en la memoria de este leonés en Méjico que, dice, «en mí jamás se ahogó Vegamián».
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