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Los personajes del tío Ful: José Gato

Los personajes del tío Ful: José Gato

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 08/12/2018 A A
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Los personajes del tío Ful: José Gato
Personajes Entró en la mina con 14 años, en la fábrica de briquetas de Vegamediana. Celebra Santa Bárbara, lleva en su cabeza la historia de la mina, "que es lo único que nos queda"
José Gato celebró Santa Bárbara, como cada año. Cantó el himno, fue a la procesión de la iglesia vieja a la nueva, estuvo en el responso por los mineros que ya no están... «Es lo que nos queda, el recuerdo, la memoria, la patrona... la mina ya es historia».

- ¿Pero sigues siendo minero?
- Qué otra cosa voy a ser. Tengo 82 años, pasé 41 en la mina... ¿qué voy a ser?

Pues minero, desde niño, pues entró al tajo con solo 14 años, recién cumplidos, y a un trabajo nada fácil, en el que aguantaban poco tiempo. «El primer destino fue la fábrica de briquetas de Vegamediana, allí estuve cinco años, después ya me dejaron pasar a talleres, que era otra cosa».

- La fábrica de briquetas está rodeada de leyendas, siempre te hablan de que os pintabais la cara.
- Le decíamos pintar pero realmente nos poníamos una máscara que hacíamos con una arcilla especial que íbamos a buscar para la zona de Yugueros. Había que dársela con mucho cuidado, con la cara estirada, pues si hacías arrugas al estirarse se abría la máscara y por el hueco que hacía te quemaba la cara. Yo tuve suerte pero veías a muchos con la cara pelada, ya se sabía de qué y de dónde.

Y con 14 años allí se vio José Gato, que cinco años después entró en los talleres de Hulleras de Sabero, que gozaban de merecida fama. «En la empresa no se compraba ninguna pieza de afuera, las hacíamos todas. Como mucho se compraba una nueva, que después ya la veíamos y la hacíamos nosotros. Los trabajadores de estos talleres los querían en todas partes».

Y sigue contando historias de la mina, de la empresa —que así le llaman siempre a Hulleras, del cierre— de los antiguos compañeros, del fin de Vegamediana, del prematuro de Hulleras, del silencio posterior... «Es que ya es lo único que nos queda».

Y celebrar Santa Bárbara.
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